TikTok y su matriz china ByteDance han dado un paso decisivo para asegurar la continuidad de la plataforma en Estados Unidos. Ambas compañías han firmado acuerdos vinculantes para la creación de TikTok USDS Joint Venture LLC, una nueva entidad que agrupará el negocio estadounidense de la popular aplicación y que busca cumplir con la exigente ley local de «divest-or-ban». La operación, cuyo cierre está previsto para el 22 de enero de 2026, pone fin a años de intensa pugna política y judicial, redefiniendo el futuro de una de las redes sociales más influyentes en el mercado estadounidense.
El acuerdo se enmarca en una confrontación geopolítica prolongada entre Estados Unidos y China, centrada en la seguridad de los datos y la influencia de plataformas tecnológicas. Desde 2024, el Congreso y la Casa Blanca han ejercido una presión sostenida sobre ByteDance para que separara el negocio estadounidense de TikTok de su control, alegando riesgos de acceso por parte del Gobierno chino a los datos de los usuarios y de manipulación algorítmica. Esta presión culminó en la aprobación de la ley «Protecting Americans from Foreign Adversary Controlled Applications Act», que obligaba a la desinversión bajo amenaza de un veto total.
Una nueva estructura con sello estadounidense
La recién creada TikTok USDS Joint Venture LLC se perfila con una estructura que busca disipar las preocupaciones de Washington. El control de esta nueva entidad pasará a un consorcio de inversores mayoritariamente estadounidenses y aliados, entre los que se encuentran nombres como Oracle, Silver Lake y MGX (Abu Dabi). Este grupo concentrará entre el 45% y el 50% de la empresa, mientras que ByteDance retendrá alrededor de un 20%, según se desprende de algunos memorandos internos. Es importante señalar que las cifras exactas de participación aún presentan ligeras divergencias entre las distintas fuentes consultadas, lo que sugiere que algunos flecos podrían estar sujetos a ajustes finales.
Un elemento central de esta nueva configuración es el rol de Oracle, que actuará como «socio de seguridad de confianza». Esta designación implica que la compañía será responsable de alojar los datos de los usuarios estadounidenses, reforzar los controles de seguridad y supervisar aspectos críticos para la protección de la información. Además, la junta directiva de la empresa conjunta estará compuesta por siete miembros, con una clara mayoría estadounidense, y se someterá a un marco reforzado de gobernanza y cumplimiento de requisitos de seguridad nacional impuestos por Washington. La nueva entidad asumirá directamente la moderación de contenido, la gestión de políticas locales y la seguridad del algoritmo en EE. UU., distanciando estas decisiones del control directo de la matriz china.
El largo recorrido hacia la desinversión
La aprobación de la ley de desinversión en 2024 fijó un plazo que expiraba en enero de 2025. Al vencer este límite, se produjo un apagón temporal de la aplicación en Estados Unidos, situación que se mantuvo hasta que una orden ejecutiva del entonces nuevo presidente Donald Trump permitió que siguiera operativa mientras se ultimaban los detalles del acuerdo. Este pulso prolongado, que incluyó litigios constitucionales y negociaciones a múltiples bandas, culmina ahora con un plan para la transferencia de control. El cierre formal de la transacción está previsto para el 22 de enero de 2026, fecha a partir de la cual la nueva empresa asumirá plenamente la actividad de TikTok en el país.
Este desenlace, que garantiza la continuidad del servicio para más de 170 millones de usuarios estadounidenses, es un claro ejemplo de cómo la geopolítica y la tecnología se entrelazan en el panorama actual. Según Shou Zi Chew, CEO de TikTok y ByteDance, la nueva empresa conjunta será de «propiedad mayoritaria de inversores estadounidenses, gobernada por una nueva junta directiva de siete miembros con mayoría estadounidense y sujeta a términos que protegen los datos de los estadounidenses y la seguridad nacional de Estados Unidos».
A pesar de la firma de estos acuerdos, algunos aspectos fundamentales no se han divulgado aún. No se han hecho públicas las cifras oficiales de valoración ni el importe total de la transacción, dejando en el aire el valor real de los activos estadounidenses de TikTok. Tampoco se ha detallado el grado de acceso de la nueva entidad al algoritmo central de la plataforma; si se tratará de una transferencia completa de propiedad intelectual o de un régimen de licencias. Asimismo, queda por ver cómo se resolverán finalmente los litigios judiciales abiertos en materia de Primera Enmienda y competencia, aunque el acuerdo busca sentar las bases para cerrar este capítulo complejo.
