El mercado del hardware de consumo lleva semanas encadenando malas noticias. La subida explosiva del precio de la memoria RAM no solo está afectando a quienes querían ampliar su PC, sino que está provocando una caída generalizada en ventas de placas base, CPUs y hasta GPUs. Un efecto dominó que ya se deja notar en distribuidores y que complica cualquier recomendación de compra de cara a 2026.
Este artículo amplía lo que ya contamos en nuestro análisis principal sobre la situación de la RAM y la presión de la inteligencia artificial (La IA dispara el precio de las memorias RAM), pero esta vez centrado en las consecuencias para el resto de componentes del PC.
Las placas base, las primeras víctimas: desplome de hasta el 50%
El dato más repetido entre proveedores es contundente: las ventas de placas base han caído entre un 40% y un 50% durante noviembre. Y no es por falta de nuevos modelos. El problema es que actualizar la plataforma suele implicar saltar a DDR5, y con kits que se venden por tres o cuatro veces su precio habitual, cada usuario está haciendo números antes de mover un dedo.
Un usuario con Ryzen 3000 o Ryzen 5000 en AM4 podría querer pasar a AM5 para aprovechar un 7800X3D o 9800X3D, pero la ecuación es clara: placa + CPU + RAM DDR5. El coste de la memoria, hoy por hoy, rompe la viabilidad de la actualización.
Lo mismo ocurre en Intel con quienes venían de LGA1200 o LGA1700. Antes, cambiar placa y CPU dolía un poco. Ahora, la RAM es la parte más prohibitiva del conjunto.
La tormenta perfecta para las GPUs: precios al alza y demanda a la baja
Y el impacto no se queda ahí. AMD ya anunció oficialmente una subida del 10% en el precio de sus tarjetas gráficas para 2026 debido a la escasez de DRAM de alto rendimiento, una situación que explicamos en detalle en esta noticia:
Aquí confluyen dos problemas:
- Las GPU modernas dependen cada vez más de memoria GDDR6 y GDDR7, cuyo coste también está subiendo.
- Los jugadores no están montando PCs nuevos porque la RAM es demasiado cara. Resultado: menos ventas de gráficas incluso aunque no hayan subido de precio… y cuando suben, peor todavía.
Las tiendas empiezan a mover stock con descuentos puntuales, pero los márgenes son cada vez más estrechos y los modelos de gama alta están entrando en un período de precios inestables.
El PC gaming pierde terreno frente a consolas y mini PCs
El impacto psicológico es inmediato. Mientras la RAM sube sin control, consolas como PS5 se han podido conseguir por 349,99 euros durante el Black Friday. A nivel de percepción, muchos jugadores sienten que montar o actualizar un PC se ha convertido en un lujo difícil de justificar.
Y si el objetivo es jugar con comodidad sin gastar una fortuna, propuestas como la nueva Steam Machine prevista para 2026 empiezan a ganar terreno. Incluso aunque Valve no pueda venderla barata por la misma crisis de componentes.
Un mercado congelado: los usuarios aplazan compras y los fabricantes ajustan previsiones
La consecuencia inmediata es que miles de usuarios han decidido retrasar cualquier actualización. No es solo la RAM. Es que cada pieza del PC depende de ella.
Si no cambias la RAM, no cambias la placa.
Si no cambias la placa, no cambias la CPU.
Si el precio de la memoria GDDR sube, las GPUs también se encarecen.
Y si montar un equipo nuevo cuesta un 30 o 40% más, mucha gente se pasa al ecosistema cerrado de las consolas.
Algunas marcas ya están ajustando previsiones para 2026 y reduciendo producción de placas base y modelos de gama media, porque el mercado está directamente parado.
La tendencia seguirá hasta 2026: la IA absorbe toda la memoria disponible
La memoria para centros de datos, IA generativa y servidores está marcando el ritmo de la industria. La fabricación de HBM y DRAM «premium» es mucho más rentable que la destinada al consumidor, y los fabricantes están priorizando contratos millonarios sobre el mercado doméstico. Es un cambio estructural, no coyuntural.
Mientras tanto, la transición obligatoria a DDR5 acelera el problema: menos margen de elegir componentes baratos, más dependencia de kits cuyo precio ya supera a muchas GPUs de gama media.
2026 se perfila como un año complicado para renovar PC, y el efecto dominó seguirá afectando a todo el hardware si la producción de memoria no se estabiliza.

