La industria llevaba meses avisando, pero la situación ya es evidente: la memoria RAM se ha convertido en uno de los componentes más caros de un PC moderno. No por una escasez clásica de suministros, como ocurrió en la pandemia, sino por la presión de la inteligencia artificial y la reconversión de la fabricación mundial hacia centros de datos.
En solo ocho semanas, los precios de los módulos DDR5 han escalado hasta cifras inéditas, mientras que la DDR4 sigue la misma tendencia en menor medida. Un escenario que empieza a afectar a fabricantes de ordenadores, consolas y dispositivos móviles.
Los centros de datos para IA absorben la producción
Las grandes tecnológicas están firmando acuerdos masivos con fabricantes como Samsung, SK Hynix y Micron para asegurarse suministro constante de HBM y DRAM de alto rendimiento destinada a servidores para IA. Ese desvío de recursos productivos arrastra a la industria de consumo, que ahora debe competir por unas líneas de fabricación ya tensionadas.
Según TrendForce, las memorias DDR5 han experimentado subidas que oscilan entre el 190 % y el 307 % desde finales de septiembre. La DDR4, más barata y presente en equipos de gama media, también se encarece entre un 120 % y un 158 %, empujada por el mismo efecto.
Tom’s Hardware pone el ejemplo más citado: un kit G.Skill Trident Z5 Neo DDR5 6000 MT/s (64 GB) cuesta ya 600 dólares, incluso con descuentos activos. Son cifras que hace un año parecían imposibles para un componente que, en verano, rondaba los 200 dólares.
La tendencia no es puntual: los fabricantes esperan que la demanda de memoria para IA siga creciendo hasta 2026, lo que anticipa un ciclo de precios altos prolongado.
Un encarecimiento que golpeará al consumidor
Aunque la subida afecta primero al hardware para PC, el impacto se extiende más allá. Smartphones, dispositivos IoT, portátiles y consolas dependen del mismo ecosistema de memoria RAM y NAND.
En el caso de las consolas, fuentes del sector comentan que Xbox Series sería la primera afectada por posibles revisiones de coste. Y la situación podría coincidir con el ciclo previo a la próxima generación, cuando fabricantes como Sony y Microsoft necesitan cerrar especificaciones con precios estables. Ahora, esa estabilidad no existe.
La subida de la RAM también condiciona el lanzamiento de Steam Machine, el nuevo PC “consolizado” de Valve previsto para 2026. La compañía ya adelantó que no podrá competir en precios con PlayStation o Xbox, y que el dispositivo se venderá sin pérdidas… justo cuando el coste de cada componente se dispara.
Es un escenario distinto al de la escasez de chips de 2020-2022, donde el problema era logístico. Aquí el cuello de botella es estructural: la IA necesita memoria a un ritmo que la industria no puede igualar en el corto plazo.
Se vienen años de hardware más caro
Todo apunta a que los precios seguirán subiendo a lo largo de 2026. La transición hacia memorias DDR5 más rápidas, la demanda explosiva de HBM3E para modelos de IA y el aumento del coste energético en las plantas de fabricación marcan un horizonte poco favorable para el consumidor.
Para quien planee montar o actualizar un PC, la RAM —tradicionalmente uno de los componentes más asequibles— se ha convertido en un gasto mayor que muchas GPU de gama media, y el mercado no muestra señales de corrección inmediata.
Las empresas intentan mantener la producción de DRAM convencional, pero los márgenes son tan inferiores frente a la memoria orientada a IA que la balanza se inclina por sí sola. El resultado: un hardware que costará más durante los próximos años.



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