Star Citizen ha alcanzado la cifra de casi 900 millones de dólares en financiación colectiva hasta octubre de 2025, consolidando así su posición como uno de los videojuegos más caros jamás desarrollados. El juego, que comenzó su andadura en 2012 gracias al micromecenazgo, sigue en fase alfa sin una fecha de lanzamiento definitiva, marcado por una historia de enorme ambición e incertidumbre a partes iguales.
Trece años de desarrollo y expectativas crecientes
Desde su anuncio inicial en 2012, Star Citizen ha experimentado una expansión continua en su escala y objetivos. Lo que empezó con una exitosa campaña en Kickstarter —donde superó con creces su meta, reuniendo más de dos millones de dólares— fue creciendo gracias a sucesivas rondas de financiación, la venta de naves, paquetes de juego y elementos cosméticos. La trayectoria financiera da una idea del ritmo de crecimiento: la recaudación pasó de siete millones en diciembre de 2012 a superar los 885 millones en octubre de 2025.
Este modelo de financiación, basado principalmente en el apoyo de la comunidad y con incentivos como el acceso anticipado o paquetes exclusivos, ha convertido al título en un fenómeno sin igual, hasta el punto de competir en presupuesto con superproducciones de cine. El paquete más oneroso, denominado Legatus Pack, ronda los 40.000 dólares, una cifra que evidencia la apuesta de sus seguidores más acérrimos.
Un desarrollo sin final claro en el horizonte
A pesar de que el juego es jugable desde 2017, Star Citizen sigue estando en fase alfa y carece de versión 1.0. Tampoco hay una fecha anunciada para el esperado modo campaña, Squadron 42, ni para promesas técnicas clave como el Server Meshing o el sistema planetario Pyro. La beta interna del componente narrativo fue anunciada inicialmente para finales de 2020, pero sigue sin materializarse.
Actualmente, Cloud Imperium Games, el estudio responsable, cuenta con unos 1.300 desarrolladores repartidos en cinco sedes internacionales —Los Ángeles, Austin, Frankfurt, Mánchester y Montreal— para sostener el desarrollo. Sin embargo, recientemente han surgido dudas sobre la estabilidad y los plazos del proyecto, especialmente tras la marcha de parte del equipo encargado del avance en Server Meshing, una tecnología básica para el futuro del juego.
La magnitud del fenómeno y sus implicaciones
La escala alcanzada por Star Citizen plantea algunos interrogantes. Para muchos jugadores y observadores, la pregunta ha evolucionado: «ya no es si Star Citizen será un éxito, sino si alguna vez dejará de ser un experimento en desarrollo eterno».
Conviene recordar que, además del apoyo de los jugadores, en 2018 la empresa captó 46 millones de dólares de inversión por parte de Clive y Keith Calder, a cambio del 10% de la sociedad. Sumando la financiación privada a la colectiva, el proyecto se mueve en unos niveles financieros inéditos en la industria del videojuego.
A día de hoy, el ritmo de recaudación sigue siendo alto y hay quien especula con que la barrera de los mil millones de dólares podría romperse pronto, siempre que no se anuncien fechas concretas de lanzamiento. Mientras tanto, la comunidad continúa participando, jugando versiones en acceso y esperando la materialización final de una de las promesas más ambiciosas —y debatidas— del sector.


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