La escasez global de memoria RAM sigue afectando a la industria tecnológica y también a las consolas. En su último informe fiscal, Sony ha reconocido que el aumento de costes está presionando los márgenes de PS5, pero asegura que, al menos por ahora, no subirá el precio en 2026. Su plan para compensarlo se resume en una palabra que no suele gustar a los jugadores: monetizar.
La cuestión no es menor. El encarecimiento de la memoria impacta directamente en el coste de fabricación de cada unidad, y eso amenaza la rentabilidad del hardware en un momento en el que la consola ya está avanzada en su ciclo de vida.
Sony no prevé subir el precio de PS5 en 2026
Durante la presentación de resultados, la directora financiera Lin Tao explicó que Sony ha asegurado suministro suficiente de memoria para cubrir la demanda durante 2026 y que continúa negociando con proveedores. Según sus palabras, la situación no obligará a subir el precio de PS5 “por ahora”.
También dejó caer una frase clave: “Dada la etapa del ciclo de vida de nuestra consola, podemos ajustar nuestra estrategia de ventas de hardware de forma flexible”. Traducido, eso significa que Sony puede asumir menos margen en cada consola si lo compensa por otra vía.
Esa otra vía es clara: “mitigar el impacto del aumento de los costes de memoria priorizando la monetización de la base instalada existente y ampliando los ingresos de software y servicios de red”.
92 millones de consolas y 132 millones de usuarios activos
El contexto ayuda a entender la estrategia. Sony ya ha vendido más de 92 millones de PS5 y cuenta con 132 millones de cuentas activas mensuales en PlayStation Network, su ecosistema digital. Con ese volumen, pequeños incrementos en el gasto medio por usuario pueden generar más ingresos que una subida directa del precio del hardware de 50 o 100 euros.
En otras palabras, si cada jugador gasta un poco más en suscripciones, juegos digitales o contenidos adicionales, la compañía puede absorber el aumento de costes sin tocar la etiqueta de la consola.
Aquí entran en juego servicios como PlayStation Plus, con sus niveles Extra y Premium, además de la venta digital de juegos, DLC, pases de temporada y microtransacciones. También el peso creciente de PlayStation Network como plataforma central de ingresos.
¿Qué significa exactamente “monetizar”?
El término es amplio y, en este contexto, genera incertidumbre. Puede implicar varias cosas.
Desde ajustes en el precio de PlayStation Plus hasta la introducción de nuevos niveles de suscripción. También podría traducirse en un mayor enfoque en contenidos adicionales dentro de los títulos de PlayStation Studios, o en estrategias para incentivar la compra digital frente al formato físico.
No hay anuncios concretos por ahora. Pero cuando en un entorno de presión de costes la dirección financiera habla de monetizar más a los usuarios actuales, el mensaje es claro: el hardware no sube, pero el ecosistema debe generar más ingresos.
La alternativa sería encarecer directamente la consola, algo que podría frenar ventas en un mercado cada vez más sensible al precio y con competencia activa.
El ciclo de vida y el horizonte de PS6
PS5 ya se encuentra en una fase madura de su ciclo comercial. En este punto, tradicionalmente el hardware empieza a dejar menos margen y el negocio se apoya más en el software y los servicios.
Además, Sony estaría valorando retrasar el lanzamiento de PlayStation 6 hasta 2028 o 2029, en parte por la crisis de la memoria. Eso implica que PS5 debe seguir siendo rentable varios años más, sin depender de una transición rápida a la siguiente generación.
La estrategia, por tanto, parece conservadora pero lógica desde el punto de vista empresarial: proteger la base instalada, evitar un golpe en ventas por subida de precio y exprimir el ecosistema digital.
Un equilibrio delicado
Para los inversores, la palabra monetizar suena a estabilidad y previsión. Para los jugadores, puede traducirse en subidas de suscripciones, más contenidos de pago o mayor presión hacia el modelo digital.
Sony camina sobre una línea fina. Si logra incrementar el ingreso medio por usuario sin deteriorar la percepción de valor, podrá mantener el precio de PS5 estable mientras la crisis de la RAM sigue afectando a la industria. Si la monetización se percibe como abusiva, el desgaste reputacional podría pesar más que el ahorro en costes.
De momento, el mensaje oficial es claro: PS5 no subirá de precio en 2026. El verdadero cambio, si llega, no estará en la caja de la consola, sino en todo lo que ocurre después de encenderla.
