Sega ha confirmado que empezará a integrar herramientas de inteligencia artificial en el desarrollo de sus juegos, aunque con una condición clara, hacerlo únicamente cuando considere que su uso encaja y no compromete la parte creativa. La compañía reconoce que la IA puede generar rechazo dentro de los equipos artísticos, un debate que lleva tiempo creciendo en toda la industria.
La declaración llega tras la publicación de los resultados financieros del segundo trimestre del año fiscal. Durante la sesión de preguntas y respuestas, los directivos fueron consultados por el aumento de los costes de producción y si Sega planeaba seguir la tendencia de los proyectos cada vez más grandes o buscar procesos más eficientes. Su respuesta apunta a un camino intermedio: no ir siempre hacia desarrollos mastodónticos y, a la vez, mejorar la eficiencia con nuevas herramientas, incluidas soluciones basadas en IA.
Sega lo expresó así: la compañía “perseguirá mejoras de eficiencia, como aprovechar la IA”, pero al mismo tiempo admite que su adopción puede generar “fuerte resistencia en áreas creativas, como la creación de personajes”. Por ese motivo, asegura que evaluará cuidadosamente qué casos de uso son adecuados, especialmente aquellos orientados a agilizar procesos internos en lugar de sustituir labores expresivas o artísticas.
El matiz no es menor. La polémica sobre la IA generativa y su impacto en las profesiones creativas es un tema especialmente sensible en Japón. Esta misma semana, un diseñador gráfico de un estudio japonés —citado por Daily Shinko— explicaba que, ante el auge de candidatos que presentan ilustraciones generadas por IA como trabajos propios, las entrevistas incluyen ahora pruebas de dibujo en directo. Según este diseñador, llegaron a contratar a empleados que no podían replicar el estilo que supuestamente habían creado, lo que generó problemas de productividad y calidad.
Ese mismo profesional alerta de un giro en ciertos estudios, donde parte de la dirección se pregunta si merece la pena contratar a artistas cuando “la IA ya es suficientemente buena” o si, en su lugar, deberían centrarse en incorporar perfiles especializados en el uso de herramientas generativas. La tensión entre eficiencia y creatividad vuelve a aparecer, y Sega no ignora ese choque.
La postura de la compañía es, por ahora, prudente. La IA será una herramienta, no un sustituto. El objetivo pasa por reducir tiempos de desarrollo y optimizar tareas repetitivas sin comprometer la esencia artística de sus franquicias. En un sector con costes crecientes y proyectos cada vez más exigentes, ese equilibrio no será fácil de mantener.

