A medida que se acerca la presentación de la nueva generación, Samsung empieza a dejar pistas —voluntarias o no— sobre el futuro de su gama alta. Las últimas filtraciones apuntan directamente a los colores finales del Galaxy S26 Ultra, un detalle aparentemente menor que, como suele ocurrir, ya está teniendo consecuencias claras en el mercado: el Samsung Galaxy S25 Ultra ha entrado en una fuerte fase de ajuste de precio.
El patrón es conocido. Cuando el relevo empieza a dibujarse, el modelo actual pierde aura de novedad y pasa a competir por valor. Y en este caso, la combinación de rumores sólidos sobre el diseño del próximo Ultra y descuentos agresivos ha vuelto a poner el foco en el S25 Ultra como compra estratégica.
Seis colores para el Galaxy S26 Ultra, con posibles exclusivos
Según la información filtrada en los últimos días, el Samsung Galaxy S26 Ultra podría llegar al mercado con hasta seis colores diferentes, uno más que su predecesor. No se trata de una confirmación oficial, pero las pistas son consistentes y proceden de elementos internos como fondos de pantalla, una fuente que ya ha resultado fiable en anteriores generaciones.

Los tonos que se barajan son gris o plata, negro, azul claro, morado, blanco y un tono naranja con matiz rosado. La interpretación exacta puede variar según la iluminación y el acabado final, pero la idea general apunta a una paleta más amplia y menos conservadora que en generaciones anteriores.
Todo indica que Samsung podría repetir una estrategia ya conocida: lanzar el terminal en cuatro colores estándar y reservar dos tonos adicionales como exclusivos de su tienda online. Un movimiento pensado para diferenciar canales de venta y empujar las compras directas desde su web.
Más allá del color, una generación continuista
Aunque el interés ahora mismo esté puesto en los acabados, el Galaxy S26 Ultra también apunta a ser una evolución continuista en lo técnico. Las filtraciones sobre especificaciones no hablan de cambios radicales, sino de ajustes progresivos, algo habitual en la serie Ultra.
En paralelo, sigue habiendo expectación alrededor del futuro procesador Exynos 2600. Aunque Samsung lleva varias generaciones apostando por Snapdragon en su gama alta, los rumores sobre este nuevo chip interno han despertado interés por su posible salto de rendimiento. Aun así, a día de hoy no hay confirmación de que vaya a llegar al S26 Ultra ni de que supere a las alternativas de Qualcomm o Apple.
El efecto inmediato: el Galaxy S25 Ultra se desploma
Mientras el Galaxy S26 Ultra se deja ver poco a poco, el impacto real ya se nota en el mercado. El Galaxy S25 Ultra ha pasado en algunas tiendas online de precios superiores a los 2.400 euros a situarse en torno a los 900-1000€. Un recorte que cambia por completo su posición.
A nivel de prestaciones, el S25 Ultra no ha perdido vigencia. Mantiene una pantalla AMOLED de 6,9 pulgadas a 120 Hz, el Snapdragon 8 Elite y un sistema de cámaras encabezado por un sensor principal de 200 megapíxeles. Es un móvil que sigue cumpliendo como tope de gama en prácticamente todos los apartados.
La diferencia es puramente contextual. Ya no es “el último”, pero sí uno de los más completos que se pueden comprar ahora mismo en Android, y con un precio muy distinto al de lanzamiento.
Cuando el diseño mueve el mercado
Este caso vuelve a demostrar hasta qué punto los detalles estéticos, como los colores filtrados, influyen en el comportamiento del mercado. No hacen falta cifras de rendimiento ni grandes novedades técnicas para provocar ajustes importantes: basta con que el siguiente modelo empiece a tomar forma.
Para muchos usuarios, la elección está clara. Esperar al Galaxy S26 Ultra implicará pagar precio de novedad por mejoras previsiblemente moderadas. Apostar ahora por el Galaxy S25 Ultra, en cambio, supone acceder a un tope de gama muy sólido por bastante menos dinero.
