Samsung ha decidido mover ficha en uno de los frentes más tensionados de la industria tecnológica: la memoria. El gigante surcoreano está acelerando la expansión de su capacidad de producción de DRAM en Corea del Sur, una decisión motivada por la presión creciente de la inteligencia artificial, pero que también reabre una pequeña esperanza para el PC gaming y las consolas, castigados desde hace meses por precios altos y una oferta limitada.
La clave está en Pyeongtaek, el mayor complejo de fabricación de semiconductores del mundo. Allí, Samsung está adelantando los plazos previstos para sus plantas P4 y P5, aplicando un enfoque de “fast track” poco habitual que solapa la construcción de las instalaciones con el despliegue de infraestructuras críticas como gases industriales y productos químicos. En un mercado donde cada trimestre cuenta, este movimiento permite ganar meses valiosos al calendario.
La situación actual de la memoria es especialmente delicada. La demanda asociada a la IA ha convertido la DRAM en un cuello de botella transversal: centros de datos, servidores, PC, portátiles y consolas compiten por una capacidad productiva que no ha crecido al mismo ritmo. El resultado es bien conocido por los usuarios: módulos más caros y disponibilidad irregular, una dinámica que lleva tiempo lastrando al hardware de consumo.
Pyeongtaek P5: adelantar el futuro para evitar otra crisis
Uno de los focos está en la planta P5, cuya puesta en marcha estaba inicialmente prevista en torno a 2028. Ahora, Samsung trabaja con el objetivo de adelantarla si la escasez de memoria se agrava a partir de 2026, como anticipan varios actores del sector. La inversión es enorme, moviéndose entre cientos de miles de millones de wones y cifras cercanas al billón, y ya está poniendo a prueba la capacidad de respuesta de los grandes proveedores industriales.
Que Samsung acelere P5 no garantiza una bajada inmediata de precios, pero sí envía una señal clara al mercado: el mayor productor de DRAM del mundo asume que la tensión no es coyuntural y que hace falta más capacidad, antes de lo previsto.
P4 y la DRAM de nueva generación
En paralelo, la planta P4 también está avanzando más rápido de lo esperado. La entrada de equipos y las fases de prueba se han adelantado entre dos y tres meses. Esta línea será clave para la producción de DRAM 1c de 10 nm, destinada a alimentar las futuras memorias HBM4 y HBM4E, llamadas a convertirse en el estándar para sistemas de IA a partir de 2026 y 2027.
Aquí aparece un matiz importante para el gaming. Aunque la HBM y la DRAM convencional no compiten directamente, comparten fábricas, equipos y obleas. Cuando toda la capacidad se la queda la IA, el mercado de consumo queda relegado. En cambio, una expansión agresiva devuelve margen de maniobra para PC y consolas, aunque sea de forma indirecta.
Samsung también está reforzando su apuesta por procesos avanzados con la introducción de equipos EUV High-NA para producción en masa. Este tipo de inversión apunta a mejorar la densidad y el rendimiento por oblea, lo que a medio plazo puede traducirse en más memoria fabricada con un coste marginal más contenido.
¿Alivio real o solo una tregua?
Para el ecosistema gaming, el movimiento es relevante, pero conviene mantener la cautela. No hablamos de una bajada de precios inmediata ni de un cambio palpable en 2025. El posible alivio se sitúa más bien a partir de 2026, justo cuando las nuevas generaciones de GPU y CPU exigirán más memoria y a mayores velocidades.
Además, la incógnita sigue siendo la misma: cuánto de esa nueva capacidad seguirá siendo absorbida por la IA. Si los centros de datos continúan pagando a precios muy superiores, la mejora podría quedarse en un parche. Si, en cambio, la expansión logra equilibrar la balanza, el mercado de consumo podría empezar a respirar tras una de las etapas más duras que se recuerdan en el precio de la memoria.
Por ahora, lo único claro es que Samsung está acelerando de verdad. Y en una industria tan conservadora con los plazos, eso ya es una noticia en sí misma.

