Return to Silent Hill ha llegado a los cines españoles con unas críticas que apuntan a ser de las más negativas en la historia de las adaptaciones cinematográficas basadas en la saga de terror. Dirigida por Christophe Gans, quien regresa tras dos décadas desde su primera incursión en este universo, la película adapta el videojuego Silent Hill 2, considerado por muchos como uno de los mejores títulos de terror psicológico.
La recepción crítica es extremadamente desfavorable, con puntuaciones en Rotten Tomatoes que oscilan entre el 6 y el 7 % basadas en una decena de reseñas profesionales. Esto supone un desempeño muy inferior al de la primera adaptación de 2006, que alcanzó un 63 % de aprobación por parte del público, y también menor que la segunda entrega cinematográfica, que registró una recepción entre el 8 y el 35 %.
Los principales reproches se centran en una trama confusa y una incapacidad para trasladar la profundidad psicológica del videojuego a la gran pantalla. Pese a contar con la participación de Akira Yamaoka en la banda sonora, la película padece efectos visuales mediocres y actuaciones que muchos críticos consideran exageradas. Según The Guardian, «el protagonista avanza casi por inercia, más curioso que aterrorizado», lo que contrasta con la experiencia inmersiva que prometía la premisa.
IGN añade que esta adaptación no aporta nada relevante ni mejora el material original, recomendando a quienes busquen una experiencia auténtica de terror psicológico que recurran directamente al videojuego. Así, Return to Silent Hill parece haberse quedado en una mera imitación superficial, con elementos del juego sin entender a fondo su esencia.
El reparto principal está encabezado por Jeremy Irvine como James Sunderland y Hannah Emily Anderson en el papel de Mary Crane. La película se estrenará en Europa el próximo 4 de febrero, aunque su desempeño en taquilla y la recepción del público general aún quedan por determinar. Por el momento, parece que la franquicia no logra revertir la tendencia negativa que acumula desde hace años, manteniendo un distanciamiento significativo entre las expectativas generadas por el título original y el reflejo ofrecido en la pantalla.

