La crisis global del suministro de DRAM continúa afectando a diversos sectores tecnológicos, entre ellos el de las consolas de videojuegos. En este contexto, Sony ha confirmado que no retrasará el lanzamiento de la PlayStation 6 hasta 2029, como se había especulado, sino que la nueva generación llegará entre finales de 2027 y 2028. Esta decisión mantiene el ciclo habitual de vida de sus plataformas en torno a los siete u ocho años. Además, según las filtraciones, la PS6 estará preparada para reproducir la mayoría de los juegos en resolución 4K y a 120 fotogramas por segundo.
La crisis de la DRAM y su influencia en el mercado de consolas
El encarecimiento y la escasez de memoria RAM han impactado en la hoja de ruta de numerosos fabricantes. Empresas como AMD y NVIDIA ya han ajustado precios y reducido la diversidad de modelos de tarjetas gráficas disponibles. Valve también se ha visto afectada, posponiendo indefinidamente el lanzamiento de su Steam Machine, inicialmente previsto para primavera de 2026, debido al coste elevado de la memoria.
Sony, en su última conferencia de resultados correspondiente al último trimestre de 2025, reconoció la complejidad que supone este escenario, mencionando la posibilidad de retrasar la PS6 hasta 2029. Este movimiento podría suponer un riesgo competitivo, especialmente si Microsoft presenta su próxima Xbox entre 2027 y 2028. Sin embargo, según fuentes cercanas a Moore’s Law Is Dead, la PS6 llegará dentro del margen habitual, entre finales de 2027 y 2028, evitando así perder terreno ante sus competidores.
Especificaciones técnicas y rendimiento esperado de la PS6
Los detalles técnicos filtrados apuntan a una evolución significativa en el hardware de la nueva consola. La CPU estará basada en arquitectura AMD, concretamente en un procesador fabricado con proceso de 3 nanómetros por TSMC. Incluirá entre siete y ocho núcleos Zen 6c, complementados por dos núcleos Zen 6 LP, sumando un total de nueve o diez núcleos para ofrecer mayor eficiencia y potencia.
En el apartado gráfico, la PS6 incorporará una GPU con arquitectura RDNA 5, contando con entre 52 y 54 núcleos gráficos, con frecuencias que oscilarán entre 2,6 GHz y 3 GHz. Respecto a la memoria, dispondrá de 40 GB de tipo GDDR7 con un ancho de banda de 640 GB/s, alimentada por un bus de 160 bits y una caché L2 de 10 MB. Esto se traduce en un rendimiento bruto estimado de entre 34 y 40 teraflops.
Estas especificaciones sugieren que la consola podrá mover la mayoría de los juegos en 4K a 120 fotogramas por segundo, y mejorará sustancialmente su capacidad de trazado de rayos con un rendimiento potencial de entre seis y doce veces superior al de la PS5. Aunque estas mejoras son considerables, resultan plausibles dado el lapso de siete u ocho años que separa ambas generaciones.
Asimismo, se ha confirmado la retrocompatibilidad con los catálogos de PlayStation 5 y PlayStation 4, una consideración importante para los usuarios que mantienen juegos de generaciones anteriores. El proceso de fabricación de la consola está previsto para comenzar a mediados de 2027, con un posible lanzamiento antes de concluir ese mismo año.
Perspectiva sobre el precio y su posicionamiento en el mercado
Sobre el precio, no hay datos oficiales ni filtraciones claras. Teniendo en cuenta que la PS5 Pro se comercializa actualmente sobre los 799 euros y que cada nueva generación suele incrementarse en coste, es razonable esperar que la PS6 se sitúe por encima de esta cifra, probablemente rondando o superando los 1.000 euros en su lanzamiento.
Este aspecto puede ser determinante en la recepción del mercado, especialmente en un entorno económico en el que los consumidores muestran sensibilidad creciente a los precios debido a la inflación y la incertidumbre económica global.
Los movimientos de Sony en torno a la PlayStation 6 reflejan un esfuerzo por mantener sus plazos habituales y continuar ofreciendo avances técnicos significativos, a pesar de las dificultades en la cadena de suministro. Mientras tanto, la competencia, encabezada por Microsoft, podría activar una carrera por consolidar la próxima generación de consolas.
Este escenario apunta a que la industria del videojuego sigue enfrentando retos estructurales vinculados a la producción de componentes clave como la memoria RAM. La capacidad de las empresas para adaptarse a estas coyunturas determinará la velocidad con la que los usuarios podrán acceder a nuevas generaciones con tecnologías avanzadas. En este sentido, el mantenimiento del calendario de lanzamiento de la PS6 resulta una señal de estabilidad, aunque el contexto invita a seguir con atención las posibles fluctuaciones en disponibilidad y precio tanto de la consola como de los accesorios y juegos compatibles.

