La pugna por el control de Warner Bros. Discovery ha dado un giro inesperado este lunes con la OPA hostil lanzada por Paramount Skydance, valorada en unos 108.400 millones de dólares. La maniobra, dirigida a los accionistas y no a la directiva de Warner, llega apenas tres días después de que Netflix anunciara un acuerdo preliminar para adquirir los principales activos de la compañía, incluidos los históricos estudios de cine, la plataforma HBO Max y la división Warner Bros. Games. Este movimiento corporativo, que agita las aguas de Hollywood y el sector del streaming, refleja el momento de consolidación acelerada que atraviesa la industria del entretenimiento global.
Paramount intensifica la batalla: una OPA hostil tras el acuerdo con Netflix
El viernes pasado, Netflix sorprendía al mercado informando de un acuerdo alcanzado con Warner Bros. Discovery para comprar parte de su cartera: estudios cinematográficos, HBO Max y Warner Bros. Games, con una valoración aproximada de 82.700 millones de dólares (aunque otras fuentes citan una horquilla en torno a los 72.000 millones para el núcleo principal). Este pacto preliminar situaba, en apariencia, a Netflix como el comprador preferente de los activos más codiciados del gigante Warner.
Sin embargo, la respuesta de Paramount no se ha hecho esperar. Este lunes ha lanzado una oferta pública de adquisición en efectivo, proponiendo 30 dólares por cada acción de WBD, el mismo importe que el consejo de administración de la compañía había rechazado la semana anterior, según han reflejado diversos medios económicos. La cifra total de la propuesta asciende a unos 108.400 millones de dólares, sensiblemente superior a la valoración del acuerdo previo entre Netflix y Warner.
Paramount sostiene que su alternativa es “estratégica y financieramente atractiva para los accionistas de Warner Bros y ofrece una alternativa superior a la de Netflix, que ofrece un valor inferior e incierto”. En su comunicado, la compañía hace especial hincapié en que su oferta aporta mayor valor inmediato y menos incertidumbre regulatoria, frente a los riesgos que podría conllevar la operación planteada por Netflix.
Acusaciones cruzadas y contexto de tensión corporativa
La escalada no se detiene en la competencia financiera. En paralelo al anuncio de la OPA, Paramount ha acusado a la dirección de Warner Bros. Discovery de haber favorecido activamente la venta a Netflix, llegando a hablar de “sabotaje activo” en una carta remitida a la compañía. La acusación añade tensión a unas negociaciones ya marcadas por la rivalidad y por un trasfondo de fuertes presiones entre las partes.
Cabe destacar que Warner Bros. Discovery cuenta en su haber con activos de gran relevancia: desde los estudios Warner Bros., pasando por el canal CNN o las cadenas TBS y HGTV, hasta la plataforma de streaming HBO Max. Para cualquier comprador, se trata de un refuerzo inmediato en la pugna por el liderazgo mundial de los contenidos, tanto en televisión como en plataformas bajo demanda.
La operación, sea cual sea el desenlace y el comprador final, quedará sujeta a una revisión regulatoria de gran alcance en Estados Unidos y otros mercados estratégicos, dada la dimensión de la concentración que supondría en ámbitos como el cine, la televisión y el streaming. El riesgo de que las autoridades de competencia impongan condiciones, vetos o exijan desinversiones para salvaguardar la pluralidad mediática no es menor, un matiz que ambas partes explotan en su favor para resaltar las virtudes de sus respectivas propuestas.
Incertidumbres y perspectivas abiertas
Pese a la contundencia de la OPA de Paramount, el escenario sigue plagado de incógnitas. No está confirmado si el consejo de administración de Warner Bros. Discovery reconsiderará la oferta de 30 dólares por acción tras haberla rechazado en un primer momento. Tampoco se sabe con certeza si el acuerdo entre Netflix y WBD es ya completamente vinculante o sigue dependiendo de documentación final y autorizaciones regulatorias.
Asimismo, la postura de los grandes accionistas institucionales de WBD permanece en el aire. Queda por ver si se decantarán por la liquidez inmediata ofrecida por Paramount o por las promesas de integración de Netflix. A ello se suma la ausencia de detalles sobre las posibles exigencias de las autoridades regulatorias y el impacto que podrían tener sobre las diferentes marcas y divisiones del conglomerado.
La competencia por el control de Warner Bros. Discovery pone de relieve la presión creciente sobre los gigantes de Hollywood para consolidar posiciones en plena reorganización del mapa mediático global. La batalla por hacerse con unos activos tan estratégicos apenas acaba de comenzar, con acontecimientos aún por desarrollarse en los próximos días y semanas.
