El lanzamiento de Vampire: The Masquerade – Bloodlines 2, uno de los títulos más esperados por la comunidad de rol y acción, ha acabado siendo un duro golpe para Paradox Interactive. Desde su estreno el 21 de octubre de 2025, el juego no ha logrado cumplir las expectativas comerciales de la editora, que ha anunciado una amortización de 37 millones de dólares y reconoce abiertamente responsabilidades en la gestión del proyecto. El caso evidencia los riesgos de invertir grandes presupuestos en IPs potentes, pero ajenas al núcleo del catálogo de la compañía.
Un desarrollo accidentado y expectativas frustradas
Bloodlines 2 nació con un planteamiento ambicioso y una base de seguidores fieles. Sin embargo, su desarrollo estuvo plagado de obstáculos: cambios de estudio, retrasos sucesivos y una dirección creativa fluctuante. El proyecto rozó la cancelación antes de ver la luz. Aun así, Paradox apostó fuerte, convencido del atractivo comercial de la saga y del género, y respaldó el lanzamiento con una inversión elevada en promoción durante el tercer trimestre de 2025.
Las cifras de ventas, sin embargo, han sido muy inferiores a lo previsto. Solo en Steam, el título ha vendido en torno a 150.000 copias, generando cerca de 4 millones de dólares netos y entre 8,4 y 13 millones en ingresos totales según distintos análisis. Estas cantidades distan mucho de cubrir un presupuesto estimado por analistas suecos en 62,8 millones de dólares, cifra que no incluye los considerables gastos de marketing y que, además, no ha sido confirmada oficialmente ni por Paradox ni por The Chinese Room.
Reacción de Paradox y futuro de la saga
El rendimiento financiero de Paradox durante este periodo se ha visto afectado, con ingresos anuales de 140,3 millones de dólares, un 12% menos respecto al ejercicio anterior. A pesar de ese descenso, el beneficio operativo aumentó un 20%, una paradoja que muestra la complejidad de la situación interna del grupo.
La compañía ha sido clara al asumir la responsabilidad por el fiasco. «La responsabilidad recae plenamente en nosotros como editorial. El juego está fuera de nuestras áreas principales, en retrospectiva está claro que esto nos ha dificultado calibrar las ventas», ha reconocido la propia dirección. Este reconocimiento no es habitual en la industria, y pone sobre la mesa la dificultad de gestionar proyectos alejados de la experiencia central de una editora, aunque cuenten con franquicias y géneros de atractivo probado.
Pese al batacazo comercial, Paradox se compromete a publicar las dos expansiones prometidas para Bloodlines 2. En cuanto a la recepción, el juego cuenta en Steam con una calificación «mixta» (apenas un 55-56% de reseñas positivas), lo que sugiere que la tibieza no solo ha estado en las ventas, sino también en la reacción de los jugadores.
No hay datos públicos sobre ventas en consolas ni en otras plataformas, por lo que el alcance real del fallo comercial solo puede estimarse, aunque es improbable que estas cifras compensen el enorme desembolso inicial. Bloodlines 2 queda, así, como un ejemplo reciente de cómo los problemas de desarrollo y las grandes apuestas fuera de la zona de confort pueden poner en jaque incluso a empresas veteranas. El sector sigue observando los pasos de Paradox tras este golpe y las posibles lecciones extraídas para el futuro.


Aún no hay comentarios
Cargando más comentarios
Únete a la conversación en el Foro →