En la industria tecnológica, a veces el futuro pasa por desempolvar el pasado. Apenas hemos arrancado 2026 y, mientras los focos apuntan a la recién estrenada arquitectura de la serie RTX 50, surge una noticia que nadie esperaba: NVIDIA podría reiniciar la producción de la veterana GeForce RTX 3060 durante este primer trimestre del año.
La información, que ha corrido como la pólvora en las últimas horas, sugiere que el gigante verde estaría preparando una maniobra de emergencia para cubrir la gama de entrada y media, un segmento que amenaza con quedar desatendido debido a los costes y la disponibilidad de las nuevas tecnologías de memoria.
La reina de Steam se resiste a morir
Según ha revelado el conocido filtrador de hardware hongxing2020 a través de la red social X, NVIDIA habría comunicado ya a sus socios ensambladores (las marcas que fabrican los modelos finales como ASUS, MSI o Gigabyte) su intención de volver a suministrar chips de la RTX 3060.
Recordemos que la compañía había cesado la producción de este modelo en 2024, tres años después de su lanzamiento original, dando por finalizado su ciclo vital. Sin embargo, la realidad del mercado es obstinada: a día de hoy, la RTX 3060 sigue siendo, con diferencia, la tarjeta gráfica más utilizada por los jugadores de PC según la encuesta de hardware de Steam. Su equilibrio entre precio y rendimiento, sumado a una generosa cantidad de VRAM en su modelo original, la convirtió en un estándar que sus sucesoras, la serie 40, no lograron desplazar del todo.
El problema de las memorias GDDR7
¿Por qué volver a una arquitectura de hace dos generaciones en pleno 2026? La respuesta parece estar puramente en la logística y los costes de fabricación. La nueva generación, encabezada por la inminente RTX 5060, apuesta por la memoria GDDR7. Esta tecnología, aunque mucho más rápida, se enfrenta actualmente a una escasez de módulos DRAM que está tensionando la cadena de suministro.
Se espera que el precio de la RTX 5060 sufra un incremento notable en los próximos días debido a esta falta de componentes. Ante la perspectiva de dejar un hueco enorme en el mercado por debajo de los 400 o 500 euros, NVIDIA parece haber optado por una solución pragmática: recurrir a una gráfica que utiliza memoria GDDR6, un componente maduro, abundante y barato de producir. Es un movimiento defensivo para asegurar que haya stock disponible en las estanterías para el jugador medio.
La duda entre los 8 y los 12 GB
La gran incógnita de esta filtración reside en qué versión exacta volverá a las líneas de montaje. Cuando la RTX 3060 llegó al mercado, lo hizo brillando con 12 GB de VRAM, una cifra que envejeció muy bien. Sin embargo, posteriormente NVIDIA lanzó una revisión de 8 GB que fue duramente criticada por la prensa especializada y los usuarios.
Aquella versión de 8 GB no solo tenía menos memoria, sino que recortaba el bus de datos, lo que estrangulaba el ancho de banda y reducía el rendimiento general de la tarjeta de forma sensible. Si NVIDIA pretende que esta «resurrección» sea bien recibida en 2026, la lógica dicta que deberían apostar por el modelo de 12 GB. Traer de vuelta la versión recortada podría interpretarse como una maniobra cínica para aprovechar la desesperación del mercado ante los altos precios de la serie 50.
Por el momento, ni NVIDIA ni sus socios han confirmado oficialmente este movimiento, pero en un sector donde la disponibilidad de silicio manda, reciclar éxitos pasados empieza a dejar de ser una anécdota para convertirse en estrategia.

