El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, ha querido aclarar las recientes especulaciones que apuntaban a un posible descontento de la compañía con OpenAI, asegurando que continúan comprometidos con una inversión significativa en la empresa responsable de ChatGPT. Este pronunciamiento llega en un momento de incertidumbre sobre el acuerdo que anunciaron en septiembre, mediante el cual Nvidia se comprometía a invertir hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI y a suministrar la infraestructura necesaria para construir 10 gigavatios de potencia de cálculo.
Desde finales del año pasado, diversos informes señalaban dudas internas en Nvidia acerca de la continuidad y el encaje estratégico de esta colaboración, en un contexto en el que OpenAI enfrenta una fuerte competencia y prepara su salida a bolsa para finales de este año. Sin embargo, Huang ha descartado que existan problemas de descontento con OpenAI, calificando de «tonterías» tales afirmaciones en declaraciones realizadas a la prensa en Taipei.
No obstante, el propio Huang negó que la inversión alcanzara la cifra inicialmente anunciada: «No, nada de eso», respondió al ser preguntado si Nvidia invertiría más de 100.000 millones de dólares. Aún así, reafirmó su confianza en OpenAI y en la calidad de su trabajo, señalando que «son una de las compañías más relevantes de nuestra época» y destacando la relación con Sam Altman, consejero delegado de OpenAI: «Realmente me gusta trabajar con Sam. Él está cerrando la ronda de financiación y estaremos absolutamente involucrados».
La inversión de Nvidia en OpenAI no es sólo financiera sino también tecnológica. La empresa estadounidense ha sido socio preferente de OpenAI durante más de una década, proveyendo los chips necesarios para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial como ChatGPT. La potencia del hardware de Nvidia resulta fundamental para poder desarrollar y escalar estos sistemas que demandan ingentes recursos computacionales.
Las conversaciones entre ambas compañías continúan, y aunque el memorando inicial no es vinculante ni implica una obligación legal de invertir las cantidades indicadas, ambas partes están negociando una versión revisada del acuerdo que podría incluir aportaciones en acciones en la actual ronda de financiación de OpenAI. Un portavoz de la firma ha confirmado que los equipos están trabajando activamente para definir los detalles de esta colaboración y que Nvidia mantiene su soporte tecnológico.
El retraso en la formalización del acuerdo responde también a las exigencias del mercado y a la dinámica propia del sector de la inteligencia artificial, donde las decisiones estratégicas deben adaptarse a un entorno muy cambiante y competitivo. OpenAI ha incrementado de manera significativa sus compromisos financieros, con un gasto computacional estimado en 1,4 billones de dólares, acelerado por los preparativos para su debut en bolsa, que demandan reforzar su infraestructura tecnológica.
Esta evolución pone a Nvidia en una posición compleja, obligada a equilibrar un fuerte compromiso con un sector estratégico —como es la inteligencia artificial— con las dudas internas sobre la dirección de OpenAI y la presión de competidores como Google y Anthropic. Aunque el acuerdo de inversión inicial generó grandes expectativas, la evolución actual sugiere que ambas partes prefieren avanzar con cautela y flexibilidad, sin comprometer cifras definitivas a corto plazo.
El interés sostenido de Nvidia en OpenAI refleja la importancia creciente que tiene la inteligencia artificial en la transformación digital global. Sin embargo, la revisión del acuerdo también pone sobre la mesa la necesidad de evaluar con rigor las alianzas a largo plazo en un mercado caracterizado por su rápida evolución y su elevada incertidumbre. Mientras tanto, OpenAI y Nvidia continúan colaborando como socios estratégicos, una relación que ha sido clave para el desarrollo de tecnologías que ya impactan en diversos sectores más allá del ámbito tecnológico.
A medida que OpenAI avance hacia su salida a bolsa, y mientras la demanda de potencia computacional siga aumentando, el papel de Nvidia como suministrador de tecnología fundamental será decisivo. La revisión y posible renegociación de su inversión podría marcar un precedente para la forma en que las grandes empresas tecnológicas abordan la financiación y el apoyo a la innovación en inteligencia artificial en los próximos años.

