En las últimas semanas, las grandes cabeceras estadounidenses han intensificado su ofensiva judicial contra el uso de contenidos periodísticos en sistemas de inteligencia artificial generativa. Sin embargo, a pesar de algunas versiones que circulan en redes y medios especializados, no existen pruebas documentadas de que The New York Times haya presentado, hasta la fecha, una demanda por infracción de copyright contra Perplexity AI. Sí consta, en cambio, el avance de otros litigios relevantes para la relación entre prensa e IA, y el posicionamiento de los principales grupos mediáticos ante los desarrollos tecnológicos que desafían su modelo de negocio.
Demandas verificadas: Times versus OpenAI, News Corp versus Perplexity
El epicentro legal de este debate sigue siendo la contundente demanda presentada por The New York Times contra OpenAI y Microsoft en Nueva York. La cabecera acusa a ambas compañías de emplear, sin consentimiento ni compensación, millones de sus artículos en el entrenamiento de modelos de IA, con el objetivo de construir lo que define como un “sustituto de mercado” para sus productos informativos. El diario reclama miles de millones de dólares en daños legales y reales, señalando el impacto potencial sobre su negocio y su marca.
Microsoft y OpenAI han respondido arguyendo el “fair use”, una doctrina legal que ampara ciertos usos de obras protegidas sin licencia. Según su posición, no sería necesario un acuerdo ni un pago para el uso realizado en el entrenamiento de los modelos. Este punto, lejos de esclarecer el conflicto, lo centra en la interpretación jurídica de los límites entre innovación tecnológica y protección intelectual.
Por su parte, News Corp —propietaria de The Wall Street Journal y The New York Post— acaba de iniciar acciones legales contra Perplexity AI. La demanda se dirige al funcionamiento de su tecnología de búsqueda con modelos RAG (Retrieval Augmented Generation), que integra el poder de un modelo lingüístico avanzado con búsquedas de información en tiempo real. News Corp alega que Perplexity habría reproducido contenido protegido de forma casi literal y, de manera especialmente problemática, incentivado por momentos a los usuarios a “saltar los enlaces” hacia las fuentes originales. Los demandantes destacan, además, la existencia de acuerdos de licencia como los firmados por News Corp y OpenAI, para subrayar que existen rutas legítimas y negociadas al margen del uso no autorizado.
En este caso, el tribunal ha concedido a Perplexity AI una conferencia previa a la moción, un paso inicial que podría desembocar en un intento de desestimación de la demanda o de traslado del pleito a otra jurisdicción.
El contexto: una batalla sectorial por el control de los contenidos
Estos litigios no son hechos aislados. El auge de la IA generativa ha empujado a editoriales y medios de comunicación a tomar posiciones jurídicas y comerciales ante el acceso masivo —y frecuente, a su juicio, sin permiso— a textos protegidos por derechos de autor. Se trata de un pulso por el control, la monetización y, en última instancia, la supervivencia del periodismo profesional en un entorno donde los asistentes automáticos y motores avanzados pueden ofrecer resúmenes o versiones casi literales de noticias sin redirigir tráfico a los sitios originales.
La diferencia de estrategias resulta visible: mientras The New York Times mantiene una postura especialmente firme frente a OpenAI y Microsoft, otros como News Corp han optado, al menos en parte, por negociar licencias que permitan coexistir con estos nuevos actores. La acusación contra Perplexity llama la atención por el enfoque en los modelos RAG y la manera en que el sistema, según la demanda, incluso animaba a los usuarios a eludir el contacto con las fuentes periodísticas primarias.
Lo que no es: precisión sobre la relación entre The New York Times y Perplexity
A pesar de informaciones recientes que podrían indicar lo contrario, no hay constancia pública ni registro en las bases oficiales de que The New York Times haya interpuesto acción judicial alguna contra Perplexity AI. Tampoco se ha identificado una demanda particular fechada el 5 de diciembre con las características y cuantías que reclama en su litigio contra OpenAI y Microsoft. La única vía acreditada en este frente es la denuncia de News Corp y sus diarios contra Perplexity.
El matiz es relevante porque ilustra la compleja geopolítica legal en torno a la IA generativa. Los grandes medios occidentales están poniendo a prueba los límites del uso legítimo, la compensación y el respeto a sus derechos patrimoniales. La presión, en escenarios como el norteamericano, aumenta a medida que la tecnología consolida modelos de consumo que desafían el antiguo equilibrio entre creadores de contenido y agregadores de tráfico.
En este escenario, la estrategia de los medios apunta claramente a condicionar el desarrollo de la IA generativa. La vía elegida, ya sea la judicial o la negociación directa, marcará probablemente la relación futura entre la industria periodística y los agentes tecnológicos. Por ahora, lo único firme es el litigio abierto entre el Times y los gigantes del sector, así como las acciones de News Corp contra Perplexity AI. Los demás extremos, de momento, permanecen fuera del registro oficial.
