Siete años después de anunciar que llevaría la tecnología XGS-PON a los hogares españoles, Movistar ha puesto en marcha su nueva generación de fibra óptica con velocidades de hasta 10 Gbps simétricos. El despliegue, que ya ha comenzado con clientes en fase piloto, representa uno de los mayores saltos en conectividad doméstica de la última década. Y lo más inesperado es que el precio no será tan prohibitivo como muchos imaginaban: el operador prepara tarifas competitivas y, de momento, ha permitido a ciertos usuarios migrar sin coste adicional.
La compañía ha probado esta nueva conexión en entornos reales con empleados y con un grupo reducido de clientes que cuentan con la infraestructura necesaria. Y aunque su despliegue total todavía no ha concluido, el lanzamiento comercial ya es inminente. Así es cómo funciona la transición y qué implicaciones tendrá para la fibra en España.
XGS-PON: la clave para multiplicar la velocidad sin cambiar el cableado
El avance tecnológico detrás de los 10 Gbps es XGS-PON, un estándar que multiplica por diez la capacidad del GPON tradicional utilizado hoy por la mayoría de operadores. La gran ventaja es que permite ofrecer estas velocidades sin sustituir el tendido de fibra, gracias al uso de distintas longitudes de onda que conviven en el mismo cable.
Para activarlo, Movistar está renovando varios elementos de su red:
- Las tarjetas OLT en las centrales, compatibles con XGS-PON.
- El router/ONT del usuario, reemplazado por el nuevo Smart WiFi 7, con WiFi 7 y puerto Ethernet de 10 Gbps.
- Ajustes de red para garantizar menor latencia y mayor estabilidad.
En casa, eso sí, no todo vale. Para aprovechar los 10 Gbps completos, el usuario necesita cableado Ethernet Cat 6 o superior y un dispositivo capaz de manejar estas velocidades. La mayoría de ordenadores gaming modernos llegan a 2,5 Gbps; algunos equipos premium alcanzan 5 o 10 Gbps. Quien no disponga de ello necesitará una tarjeta de red externa, que ronda los 45–90 euros.
Aunque pueda parecer un despliegue pensado solo para “heavy users”, lo cierto es que XGS-PON no se traduce únicamente en velocidad: también aporta más estabilidad, menor latencia y mayor capacidad en hogares con muchos dispositivos conectados. Es una mejora estructural que beneficiará incluso a quienes no expriman el ancho de banda máximo.
Migración, tarifas y condiciones: cuánto costarán los 10 Gbps en la práctica
Movistar ha activado la migración gratuita para clientes de tarifas miMovistar, permitiéndoles pasar temporalmente a 10 Gbps sin coste adicional. Los usuarios con 600 Mbps y 1 Gbps pueden solicitar el cambio hasta el 15 de febrero; a partir de entonces, los aumentos tendrán un coste mensual:
- De 600 Mbps → 10 Gbps: +10 €/mes.
- De 1 Gbps → 10 Gbps: +5 €/mes.
Las primeras tarifas previstas sitúan la nueva velocidad en torno a los 55 €/mes incluyendo una línea móvil con llamadas ilimitadas y 60 GB, más una segunda línea con 5 GB. Otra opción parte de 70 €/mes con datos ilimitados. Son precios sorprendentemente moderados para Movistar, aunque la competencia sigue apretando: DIGI, en zonas con red propia XGS-PON, ofrece 10 Gbps por 25 €/mes, ampliables con líneas móviles por 8 €.
Por ahora, la contratación no aparece disponible en la web del operador: solo puede solicitarse por teléfono, ya que Movistar sigue en la fase de introducción gradual. La disponibilidad también variará según zonas, puesto que la red XGS-PON todavía no cubre toda España, aunque la compañía prevé extenderla ampliamente durante 2026.
Qué supone para los usuarios… y para el futuro de la fibra en España
El salto a 10 Gbps marca un hito tecnológico en el mercado español. Aunque la mayoría de usuarios no necesita una velocidad tan extrema, los beneficios indirectos serán evidentes: menos saturación, mejor rendimiento en hogares con múltiples dispositivos, mayor estabilidad en teletrabajo, subida masiva de archivos en segundos y experiencias de streaming y gaming con menos latencia.
Lo relevante no es solo la cifra, sino el hecho de que Movistar empiece a comercializar esta tecnología. El XGS-PON marcará un nuevo estándar, acelerará la adopción por parte del resto de operadores y, previsiblemente, impulsará precios más competitivos. España ya es uno de los países con más fibra desplegada de Europa; con este movimiento, se prepara para entrar en la liga de la conectividad doméstica más avanzada del mundo.
La transición será progresiva, pero el camino ya está abierto: los 10 Gbps dejan de ser una promesa y se convierten en una realidad que llegará a millones de hogares en los próximos meses.

