MindsEye, el título de acción y aventura de ciencia ficción desarrollado por Build A Rocket Boy, ha recibido una nueva actualización relevante que, según el estudio, alcanza finalmente la calidad que tenían prevista desde un inicio. Esta mejora representa un punto de inflexión tras un lanzamiento problemático en junio, cuando el juego fue duramente criticado y situado entre los peores estrenos del año.
Desde su puesta a la venta, Build A Rocket Boy, bajo la dirección del productor Leslie Benzies, conocido por su trabajo en Grand Theft Auto, se ha comprometido a corregir y mejorar el juego a través de diversas actualizaciones. La entregada hoy es la más importante hasta la fecha y pretende no solo solucionar muchos de los problemas técnicos y de diseño iniciales, sino también establecer las bases para futuras ampliaciones y modos adicionales.
Un rediseño centrado en la experiencia y la jugabilidad
Esta actualización, disponible para PlayStation 5, Xbox Series y ordenador, introduce mejoras significativas en varios aspectos de MindsEye. Entre las novedades destacadas se encuentra una mayor fluidez en la campaña principal y una optimización del comportamiento de la inteligencia artificial que facilita seguir los objetivos y mejora la dinámica de combate. Además, el estudio ha ajustado diversos elementos para que la experiencia resulte más coherente y accesible, aspectos que fueron señalados como carencias en las críticas iniciales.
Los jugadores que poseen la edición Deluxe tienen acceso a contenido adicional: un circuito urbano denominado Silva E-Series situado en la ciudad ficticia de Redrock. Por otro lado, el tamaño del parche varía según la plataforma, requiriendo hasta 7,4 GB en ordenador, 5,5 GB en Xbox Series y 2,5 GB en PlayStation 5.
Mark Gerhard, director ejecutivo y de tecnología de Build A Rocket Boy, ha destacado en un comunicado que este parche representa «un gran paso adelante» para el título y para el estudio. Reconoce que han escuchado las opiniones de la comunidad y han actuado con rapidez para implementar ajustes que mejoran tanto el rendimiento como la jugabilidad. Su intención, afirma, es proporcionar la experiencia que siempre imaginaron y que los jugadores merecen.
La evolución de un proyecto marcado por dificultades
El lanzamiento inicial de MindsEye estuvo marcado por numerosos problemas relacionados con el rendimiento, errores frecuentes y una estructura de juego que no convenció a gran parte de su audiencia. Tras esa recepción, la compañía adoptó un modelo similar al aplicado en otros casos emblemáticos como Cyberpunk 2077 o No Man’s Sky, apostando por un mantenimiento activo y actualizaciones constantes para recuperar la confianza de los jugadores.
En los meses posteriores se publicaron varios parches enfocados inicialmente en la corrección de errores críticos y, progresivamente, en la mejora de aspectos jugables y técnicos. Ahora, con esta actualización, la recepción en plataformas como Steam refleja un cambio en la percepción: aunque las reseñas globales siguen siendo variadas, las opiniones recientes se describen como «muy positivas».
El estudio también ha confirmado que ya trabaja en una expansión que dará continuidad al universo de MindsEye, así como en un modo multijugador que presentarán más adelante, señalando que el desarrollo del juego aún no ha concluido.
Esta actualización supone, en definitiva, un intento claro de Build A Rocket Boy por consolidar MindsEye como un proyecto viable y competitivo dentro del género. La mejora en la experiencia no solo apunta a recuperar a los jugadores que abandonaron el juego tras su fallido estreno, sino también a atraer a nuevo público dispuesto a valorar la propuesta con una versión más pulida y coherente.
El interés ahora se centra en comprobar si esta revisión sustancial logra sentar unas bases firmes para la continuidad y evolución del título, así como en conocer el impacto que tendrán las futuras expansiones y modos en la acogida definitiva del juego. MindsEye ofrece una lección sobre la relevancia de la posventa en la industria actual y sobre la capacidad de un estudio para rectificar y avanzar tras un lanzamiento adverso.

