La escasez de memoria seguirá siendo uno de los grandes quebraderos de cabeza de la industria tecnológica durante los próximos años. Micron, uno de los principales fabricantes de DRAM y NAND a nivel mundial, ha advertido que las tensiones actuales en el suministro no solo no se resolverán a corto plazo, sino que se prolongarán más allá de 2026.
La compañía lo ha confirmado durante la presentación de sus últimos resultados financieros, en un contexto marcado por una demanda disparada y una oferta incapaz de crecer al mismo ritmo. Según Micron, no existe una solución rápida que permita equilibrar el mercado en el corto o medio plazo, especialmente por el empuje de los centros de datos orientados a inteligencia artificial.
El propio Sanjay Mehrotra, director ejecutivo y presidente de Micron, lo resumió con claridad al señalar que “la demanda sostenida y fuerte por parte de la industria, junto con las limitaciones de la oferta, están contribuyendo a unas estrictas condiciones de mercado que persistirán más allá de 2026”. En los últimos meses, los planes de expansión de grandes clientes centrados en infraestructuras de IA han provocado un fuerte aumento de las previsiones de consumo tanto de memoria como de almacenamiento.
Según Mehrotra, incluso en un “futuro previsible” la oferta seguirá estando “sustancialmente por debajo de la demanda”, lo que explica el endurecimiento del mercado y la presión al alza sobre los precios. Micron reconoce que las previsiones de crecimiento de la demanda de DRAM y NAND para 2025 son superiores a las estimadas anteriormente, y que en 2026, aunque la distribución de memoria crecerá alrededor de un 20 % interanual, seguirá estando limitada por la capacidad productiva.
La situación ha llevado a la compañía a aumentar su inversión en capital. Para su año fiscal 2026, Micron ha elevado el capex de 18.000 a 20.000 millones de dólares, un esfuerzo significativo que, aun así, no será suficiente para cubrir las necesidades de todos sus clientes en todos los segmentos del mercado. De hecho, la empresa ya ha tomado decisiones estratégicas relevantes, como el abandono de la marca Crucial, con casi tres décadas de historia en SSD y módulos de RAM, para priorizar el suministro a centros de datos.
Este cambio refleja una transformación de fondo en el papel que juega la memoria dentro del sector tecnológico. Micron reconoce que la DRAM ha pasado de ser un simple componente a convertirse en un activo estratégico, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial. Los modelos de IA dependen en gran medida de grandes cantidades de memoria rápida para gestionar la ventana de contexto, es decir, la cantidad de información que el sistema puede retener y consultar de forma inmediata mientras genera respuestas. Una ventana de contexto más amplia se traduce en mayor precisión, menos errores y resultados más coherentes, lo que explica la enorme presión sobre la DRAM de alto rendimiento.
Micron no es la única que anticipa un escenario prolongado de restricciones. Un análisis interno reciente de SK Hynix apunta a un suministro limitado de DRAM hasta 2028, aunque en este caso quedarían fuera memorias específicas como HBM y SOCAMM, diseñadas para ofrecer velocidades muy elevadas y especialmente orientadas a cargas de trabajo de IA.
Las consecuencias de esta escasez van mucho más allá de los centros de datos. La DRAM y la NAND son componentes esenciales en dispositivos tan comunes como móviles, consolas, televisores y ordenadores personales. Las empresas que lograron asegurar contratos de suministro a precio fijo podrán amortiguar el impacto a corto plazo, pero a medio y largo plazo la subida de costes parece inevitable. De hecho, los precios de los módulos de memoria ya se han disparado en los últimos meses, y todo apunta a que esta tendencia acabará trasladándose al precio final de numerosos productos tecnológicos, incluidas nuevas plataformas de hardware que aún están por llegar.

