La crisis de precios en la memoria RAM continúa marcando el mercado del hardware, con un ejemplo reciente que ilustra la magnitud del problema. Amazon ofrece una promoción temporal sobre un kit de memoria DDR5 Corsair Vengeance de 32 gigabytes, que pese a contar con un descuento cercano al 15 %, mantiene un precio tres veces superior al registrado hace apenas unos meses.
Actualmente, este pack de dos módulos de 16 GB a 6000 MHz se encuentra en torno a los 345 dólares, rebajado desde un precio listado de casi 400 dólares. En términos absolutos puede parecer un ahorro limitado de unos 55 dólares. Sin embargo, su precio ha crecido drásticamente respecto a la referencia que se tenía poco antes de la crisis de suministro global, cuando este mismo kit podía encontrarse por alrededor de 110 dólares o menos.
El efecto persistente de la escasez en los precios de la memoria DDR5
Este aumento desproporcionado tiene su origen en una combinación de factores que han deteriorado la oferta habitual de chips DRAM y NAND. Desde mediados de 2024, la demanda de memoria para infraestructura de inteligencia artificial en centros de datos ha crecido exponencialmente, absorbiendo una gran parte de las capacidades productivas globales. A ello se suman recortes previos en la fabricación, motivados por un exceso de oferta que redujo las inversiones en nuevas plantas, dificultando la rápida respuesta ante la actual escasez.
El impacto no se ha limitado a la DDR5; la memoria DDR4 también ha experimentado una subida constante, con kits básicos de 32 GB que ahora parten de los 240 dólares, cifras elevadas respecto a épocas recientes. En general, los kits de 32 GB se encuentran entre los componentes más caros dentro de la construcción o actualización de un ordenador.
Pronósticos y advertencias desde el sector tecnológico
Diversos fabricantes y analistas anticipan que este escenario de precios elevados se mantendrá durante al menos los próximos años. Empresas como Team Group y Kingston alertan de que la crisis apenas comienza y que la escalada de costes podría agravarse, mientras que responsables de compañías como Lenovo y Dell confirman un ajuste rápido en sus costes de producción y venta debido a la subida del precio de la memoria.
El alivio es un horizonte lejano, vinculado a la puesta en marcha de nuevas fábricas y a un incremento sostenido en la oferta que no se espera antes de 2028. Mientras tanto, la presión sobre el mercado de componentes de PC se mantiene, afectando también a dispositivos de almacenamiento y otros elementos esenciales.
Este contexto también influye en la dinámica comercial. La promoción puntual de Amazon, aun con descuento, refleja la dificultad para encontrar alternativas más económicas. Además, las subidas imprevistas en el precio de componentes clave como la RAM pesan sobre la accesibilidad y sostenibilidad para usuarios y profesionales, que afrontan una progresiva subida del coste total de construir o actualizar ordenadores.
El creciente coste de componentes revela con claridad las tensiones actuales en la cadena de suministro de hardware, condicionadas por una nueva demanda tecnológica pero también por limitaciones estructurales históricas en la industria de semiconductores. La gestión y seguimiento de estos cambios será crucial para anticipar cuándo y cómo se podrá superar este periodo inédito, fundamental para la economía digital y la informática personal.

