Tras un primer adelanto durante el CES 2026, Mangmi ha desvelado por completo la Pocket Max, su nueva retroconsola SBC basada en Android. El anuncio llega hoy, 3 de febrero de 2026, con especificaciones cerradas, fecha de llegada inmediata y un precio de lanzamiento especialmente agresivo. La propuesta busca diferenciarse en un mercado cada vez más concurrido combinando potencia contrastada, una pantalla ambiciosa y un sistema de controles modulares poco habitual en este formato.
La Pocket Max parte de una base técnica sólida. Su panel AMOLED de 7 pulgadas ofrece resolución Full HD y refresco variable de hasta 144 Hz, una cifra poco común en consolas de este tamaño y claramente pensada para exprimir títulos de Android y emulación avanzada. El encargado de moverlo todo es un Snapdragon 865, un chip veterano pero aún muy capaz en este tipo de dispositivos, acompañado por 8 GB de RAM LPDDR4X y 128 GB de almacenamiento interno.
Pantalla grande y potencia equilibrada
En la práctica, esta combinación apunta a un rendimiento fluido en sistemas clásicos y plataformas más exigentes, siempre dentro de lo razonable para un SoC de su generación. La alta tasa de refresco no solo mejora la suavidad en juegos compatibles, también aporta una experiencia más agradable en la interfaz y en aplicaciones generales del sistema.
La batería es otro de los puntos fuertes. Con 8.000 mAh, Mangmi promete sesiones de juego prolongadas incluso con emulación de sistemas “pesados”. Eso sí, este conjunto tiene un coste en la báscula: el peso oficial se sitúa en 450 gramos, una cifra elevada pero coherente si tenemos en cuenta el tamaño de la pantalla, la batería y la inclusión de ventilación activa.
Controles modulares como seña de identidad
Donde la Pocket Max realmente se desmarca es en su sistema de control. Cruceta, botones frontales y palancas analógicas están montados en módulos independientes que se acoplan al cuerpo mediante un sistema magnético. Esto permite intercambiar su posición o sustituirlos por otros sin necesidad de herramientas, algo poco habitual incluso en consolas portátiles de gama alta.

Las palancas utilizan tecnología TMR e incluyen iluminación RGB, mientras que los módulos incluidos de serie recurren a membrana. Mangmi ya ha confirmado que habrá módulos opcionales con interruptores mecánicos, pensados para quienes buscan mayor precisión y un tacto más firme, especialmente en juegos de lucha o acción exigente.
A este sistema se suman gatillos Hall de buen tamaño y un sensor de seis ejes. Este último abre la puerta a controles por movimiento en títulos de Android y en determinados emuladores, aprovechando la potencia del chipset, compartido con otras consolas SBC conocidas del mercado.
Diseño, colores y precio
En lo estético, la Pocket Max llegará en tres acabados: negro, blanco y una edición “retro GB” que combina blanco y púrpura como guiño directo a la Game Boy original. El diseño es sobrio, con líneas limpias y un frontal dominado por la gran pantalla, dejando claro que se trata de un dispositivo pensado para jugar, no para competir en minimalismo extremo.
Mangmi iniciará la comercialización en apenas un par de días, aunque las reservas ya están abiertas. El precio de lanzamiento es de 199 dólares como oferta inicial, tras la cual pasará a costar 219 dólares. A falta de conocer su disponibilidad real en Europa y posibles costes de importación, la relación entre precio, pantalla y sistema modular la coloca en una posición muy competitiva dentro del segmento SBC.

La Pocket Max no reinventa el concepto de consola retro portátil, pero sí introduce ideas interesantes en un formato que empezaba a resultar predecible. Si el sistema modular cumple lo prometido y el software acompaña, Mangmi podría haberse hecho un hueco propio entre las opciones más completas de este inicio de 2026.
