Miles de aviones de la familia Airbus A320 en todo el mundo están sometidos a revisiones urgentes por un fallo de software descubierto tras un reciente incidente. El problema, originado por la radiación solar intensa, puede corromper datos esenciales para el control de vuelo, obligando a actualizaciones rápidas y, en algunos casos, a reparaciones físicas. La situación afecta a compañías de todos los continentes y coincide con fechas clave para el tráfico aéreo.
Cómo se detectó el problema y a cuántos aviones afecta
El viernes 28 de noviembre, tras analizar una pérdida súbita de altitud en un vuelo de JetBlue el mes anterior, Airbus identificó que la radiación solar era capaz de dañar datos críticos en el sistema de control de vuelo de los A320. La escala es notable: hasta 6.000 aparatos de la familia A320, una de las más utilizadas en el mundo, requieren intervención.
La causa se encuentra en la vulnerabilidad del software que gestiona los datos de vuelo. La exposición a intensos niveles de radiación solar puede provocar corrupción en la información procesada por los ordenadores de a bordo. Esto supone un riesgo potencial para la seguridad, aunque hasta ahora las aerolíneas y los organismos reguladores han actuado con rapidez para minimizar las consecuencias.
Actualizaciones y reparaciones: un reto logístico global
Aproximadamente el 85 % de los aviones afectados puede resolverse con una actualización de software que lleva unas tres horas por unidad. El 15 % restante requiere cambios más complejos, como el reemplazo físico de los ordenadores de a bordo, aunque se estima que son menos de 900 aparatos finalmente. Este proceso es más lento y conlleva la mayor parte de las cancelaciones y retrasos.
Las autoridades europeas y estadounidenses han exigido a las aerolíneas que realicen estas actualizaciones «rápidamente». La prioridad es garantizar la seguridad y reanudar cuanto antes las operaciones normales, pero durante el fin de semana posterior al descubrimiento se han producido interrupciones relevantes, aunque controladas.
Aerolíneas y países más afectados
El impacto ha sido diferente en cada región y compañía. En Estados Unidos, hay unos 500 A320 con matrícula estadounidense en revisión. American Airlines, por ejemplo, tiene 209 aparatos afectados de los 480 que opera, y estima la solución en unas dos horas por unidad. Algunas empresas asiáticas, como Air India, ya han completado casi la mitad de su flota pendiente antes de terminar la semana.
El caso de Avianca destaca especialmente: más del 70 % de su flota global está implicada, provocando disrupciones que podrían prolongarse durante, al menos, diez días más. Otras aerolíneas como Iberia, Vueling o Air India han afrontado el proceso con mayor agilidad y apenas han sufrido cancelaciones significativas. No ocurre lo mismo con Air New Zealand, Jetstar o la japonesa ANA, que han tenido que cancelar decenas de vuelos durante el fin de semana debido a la actualización.
Repercusiones y próximos pasos
El fallo ha impactado en plena temporada alta de viajes, con especial incidencia tras las vacaciones de Acción de Gracias en Estados Unidos. Aunque no se han cuantificado de forma global los retrasos y cancelaciones, la mayor parte de aerolíneas ha respondido rápido y han mantenido la situación bajo control.
No está claro aún el alcance económico para las compañías ni si habrá compensaciones adicionales a los pasajeros más allá de lo exigido por la ley europea. Desde Airbus reconocen el reto y aseguran: “Estamos trabajando con nuestros clientes y proveedores para limitar las consecuencias de este incidente”.
Este episodio pone de relieve la complejidad de los sistemas digitales en la aviación moderna y la importancia de anticipar nuevos escenarios tecnológicos, incluso aquellos relacionados con fenómenos naturales como la radiación solar.


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