La actual crisis en el mercado de la memoria DRAM está obligando a los principales fabricantes de tarjetas gráficas a replantear su estrategia de producción para 2026. Este ajuste afecta especialmente a AMD y NVIDIA, dos actores clave que ahora priorizan modelos con 8 GB de memoria de vídeo, una medida que repercute tanto en la oferta como en el precio final de sus productos.
El aumento sostenido del precio de la memoria RAM, impulsado por una demanda creciente en sectores como la inteligencia artificial y los centros de datos, ha generado una escasez que se traduce en encarecimiento de componentes. Por ejemplo, el incremento en el coste de los módulos DRAM ha superado el 100% en apenas unos meses, lo que afecta directamente la fabricación de tarjetas gráficas y otros dispositivos tecnológicos.
NVIDIA se plantea reducir su catálogo de la serie RTX 50 a tres modelos principales: RTX 5060 Ti de 8 GB, RTX 5060 de 8 GB y RTX 5070 Ti de 12 GB. Esta selección responde a la necesidad de ajustar la producción para equilibrar la disponibilidad y los costes sin perder competitividad en el mercado.
Siguiendo una línea similar, AMD se enfoca en priorizar la fabricación de sus tarjetas gráficas con 8 GB de memoria VRAM, pese a que algunos modelos con 16 GB, como la RX 9070 XT, mostraban una mejor acogida comercial. Entre la serie RX 9060, la atención se dirige especialmente a la RX 9060 XT de 8 GB, mientras que también se incrementa la producción de la RX 7650 GRE, orientada al mercado asiático, sobre todo China.
Esta estrategia se basa en la lógica de que, cuando la memoria es costosa y limitada, reducir la cantidad de VRAM por unidad permite mayor flexibilidad y mantiene la rentabilidad. Enviar más unidades con 8 GB requiere menos memoria en total, facilitando así la producción y manteniendo cierta estabilidad en los precios.
Por otro lado, la producción de la RX 9070 con 16 GB sufrirá recortes importantes, debido a que este modelo nunca ha logrado consolidar un público leal, en gran parte porque su precio apenas difiere del de la versión más potente, la RX 9070 XT, que mantiene niveles de fabricación similares.
En términos de coste, AMD había considerado absorber el sobreprecio en la memoria para no elevar el precio de venta de sus tarjetas, pero la escalada de precios ha hecho inviable esta postura. Ya en las últimas semanas se ha observado un aumento entre el 5% y el 10% en modelos de la serie RX 9000, y es previsible que se produzcan nuevas subidas para ajustarse a la realidad del mercado.
Esta situación acerca, en términos de precio, las soluciones de AMD a las de NVIDIA, lo que elimina una de las ventajas competitivas tradicionales de las Radeon frente a las GeForce. Es probable que NVIDIA adopte una estrategia similar en cuanto al traslado de costes adicionales al consumidor.
Para los jugadores, la decisión de priorizar 8 GB de VRAM puede ser adecuada para las resoluciones más comunes, como 1080p y 1440p, donde esta cantidad suele ser suficiente para ejecutar la mayoría de los títulos actuales y previsiblemente futuros en configuraciones altas o máximas. Sin embargo, para quienes juegan en 4K con texturas ultrarrealistas o para futuros títulos con mayor exigencia gráfica, 8 GB podría ser un límite que afecte al rendimiento y la calidad visual.
El origen de esta crisis en la memoria DRAM está vinculado a la desviación de la producción hacia memorias especializadas para inteligencia artificial y servidores, sectores que demandan grandes volúmenes de memoria de alto ancho de banda (HBM) y que presionan la cadena de suministro global. Esta presión ha llevado a aumentos sin precedentes en los precios y a un drástico reajuste en la planificación de producción de componentes para ordenadores de consumo.
El impacto de estos cambios no solo limita la disponibilidad de tarjetas gráficas con mayor VRAM, sino que también marca una tendencia para el primer trimestre del año y probablemente para el resto, con un entorno donde los fabricantes deberán equilibrar la calidad, el rendimiento y el precio en medio de una coyuntura de recursos costosos y escasos.
Este contexto invita a contemplar una adaptación tanto de la industria como de los usuarios a un mercado con restricciones materiales importantes. A largo plazo, la tensión en el suministro de memoria podría prolongarse hasta 2028, lo que obliga a que las estrategias comerciales y de desarrollo tecnológico consideren esta realidad y fomenten la optimización del consumo de recursos en nuevos desarrollos.
La respuesta de AMD y NVIDIA refleja una búsqueda de equilibrio entre sostenibilidad económica y competitividad, aunque será necesario observar cómo evolucionan las condiciones del mercado y si las innovaciones técnicas podrán mitigar las limitaciones actuales en los próximos años.
La prioridad por modelos con 8 GB de VRAM demuestra que la escasez y el coste de la memoria no son meros aspectos técnicos, sino factores que condicionan el acceso a la tecnología y la experiencia de los usuarios finales en un sector tan dinámico como el de las tarjetas gráficas.

