Apple lleva meses navegando un mercado complicado. La industria de la memoria vive una escalada histórica y todo apunta a que los iPhone 18 serán los primeros en notar ese impacto de forma directa. Diversos analistas coinciden en que la próxima generación podría ser más cara, especialmente en los modelos Pro, debido al encarecimiento de la RAM LPDDR5X y de la memoria NAND Flash utilizada para el almacenamiento interno.
Las señales llegan de varias fuentes del sector. La demanda de chips para IA y centros de datos ha generado una presión enorme sobre la oferta disponible. Mientras tanto, los fabricantes de memoria priorizan los pedidos de empresas capaces de pagar más por los componentes, algo que está dejando a la electrónica de consumo en desventaja. El resultado es un incremento de precios que afecta a toda la cadena, desde PC a móviles.
En paralelo, los rumores sobre el iPhone 18 señalan que Apple incorporará más memoria RAM en todos los modelos, una decisión que coincide con estos picos de precio. Esto incluye incluso al modelo base, que tradicionalmente ha contado con cantidades más conservadoras respecto a la competencia. La subida de costes se intensifica si añadimos que los nuevos iPhone estrenarán hardware de nueva generación, con un SoC A20 fabricado en 2 nanómetros, un módem 5G propio y mejoras en fotografía, como la rumoreada apertura variable.
De cara al consumidor, el escenario no está del todo cerrado. Aunque la subida de precios parece probable en la gama alta, Apple podría compensar parte de ese incremento reduciendo márgenes o ajustando la producción. Contar con chips personalizados le permite depender menos de terceros y tener cierto control sobre el presupuesto interno, aunque no lo suficiente como para ignorar una tendencia global que afecta a todo el sector.
Las estimaciones actuales apuntan, por tanto, a una línea continuista: iPhone 18 con un salto tecnológico claro, mejoras de rendimiento y fotografía, pero con el riesgo de que los modelos Pro suban de precio para absorber el impacto del mercado de memoria. La clave estará en cómo evolucione la situación durante la primera mitad de 2026 y hasta qué punto Apple está dispuesta a asumir parte del golpe para mantener los precios actuales.
Por ahora, la realidad es simple: si los costes de RAM y NAND siguen subiendo, los iPhone 18 podrían convertirse en una de las generaciones más caras de los últimos años.



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