Google está a punto de cortar el último hilo que seguía conectando a Stadia con el presente. Esta semana dejará de funcionar la herramienta oficial que permitía convertir los mandos inalámbricos de la plataforma en controladores Bluetooth estándar, una medida que pone punto final a cualquier tipo de soporte activo relacionado con el servicio de juego en la nube que cerró en 2023.
Aunque Stadia desapareció hace casi tres años, Google mantuvo durante todo este tiempo una pequeña concesión hacia los usuarios que habían comprado su hardware. Tras el cierre definitivo de la plataforma en febrero de 2023, la compañía lanzó una herramienta web que permitía modificar el firmware del mando para desactivar su conectividad WiFi —diseñada exclusivamente para Stadia— y activar el uso por Bluetooth.
Gracias a ese proceso, el mando de Stadia podía reutilizarse sin demasiadas complicaciones en ordenadores, móviles y tabletas compatibles. Muchos usuarios lo han empleado desde entonces para jugar en PC a través de Steam, en dispositivos móviles o incluso en servicios de juego en la nube de terceros. No era una solución especialmente publicitada, pero sí una forma de evitar que el periférico quedara inutilizado tras el cierre del servicio.
Fecha límite definitiva para la conversión
La herramienta de conversión dejará de estar disponible mañana 31 de diciembre de 2025. A partir de ese momento, los mandos que no hayan sido transformados a Bluetooth perderán la única vía oficial para seguir siendo funcionales fuera del ecosistema original de Stadia. En la práctica, seguirán encendiendo, pero quedarán limitados a un hardware sin utilidad real.
Lo llamativo es que Google no ha anunciado esta vez ninguna prórroga adicional. En el pasado, la compañía ya había ampliado en varias ocasiones el plazo de disponibilidad de la herramienta. Inicialmente, la conversión iba a estar activa solo hasta finales de 2023. Más tarde se extendió hasta diciembre de 2024 y, posteriormente, hasta finales de 2025. En todas esas ocasiones, Google comunicó las extensiones con cierto margen.
Ahora, con la fecha límite a apenas unos días, todo indica que no habrá más ampliaciones. La decisión parece coherente con el contexto actual: Stadia es ya un proyecto completamente cerrado, sin infraestructura activa ni interés estratégico para Google.
Un cierre simbólico, pero definitivo
La desaparición de esta herramienta no inutiliza de inmediato los mandos que ya hayan sido convertidos. Aquellos que hayan completado el proceso seguirán funcionando como controladores Bluetooth normales, sin depender de servidores ni de servicios externos. El problema afecta exclusivamente a quienes aún conservan un mando sin modificar.
Desde un punto de vista práctico, el impacto será limitado. Tras dos años de margen adicional, es razonable pensar que la mayoría de usuarios interesados ya realizaron la conversión. Aun así, el gesto tiene un fuerte componente simbólico: es el final absoluto de cualquier soporte, por mínimo que fuera, relacionado con Stadia.
El caso de Stadia sigue siendo uno de los ejemplos más citados cuando se habla de proyectos ambiciosos de Google que no lograron consolidarse. Pese a una tecnología sólida y a una infraestructura potente, la plataforma nunca consiguió atraer al público ni a las editoras en la medida necesaria para sostener el modelo.
Con el apagado de esta herramienta, Google cierra definitivamente el capítulo. Stadia ya no solo es un servicio cancelado, sino un producto completamente desconectado del presente, incluso en lo que respecta a su hardware.

