Contra todo pronóstico inicial de la industria, el socket AM4 se niega a desaparecer. Gigabyte ha confirmado hoy el lanzamiento de cuatro nuevas placas base diseñadas para este veterano zócalo, reafirmando una tendencia que hemos observado en las últimas semanas: la memoria DDR4 y los procesadores Ryzen 5000 siguen siendo un pilar fundamental para el mercado de entrada y gama media.
Esta maniobra no es un caso aislado, sino la respuesta a una realidad de mercado que los fabricantes de hardware han tenido que aceptar. Hace apenas unos días sabíamos que ASUS aumentaba su producción de placas para esta generación, y ahora Gigabyte se suma con modelos revisados (versiones 1.4 y 1.5) que actualizan la conectividad de plataformas que muchos daban por amortizadas. El objetivo es claro: facilitar el montaje de ordenadores económicos aprovechando que la memoria DDR4 sigue siendo considerablemente más barata que la DDR5.
La industria se resiste a abandonar la DDR4
El contexto de este lanzamiento es vital para entender el movimiento de Gigabyte. A finales de 2025, el plan de ruta de gigantes como Samsung contemplaba el cese progresivo de la fabricación de módulos DDR4. Sin embargo, la demanda ha forzado un cambio de estrategia drástico: las líneas de producción no solo se mantienen, sino que han aumentado su volumen para este 2026.
Fabricantes como ASRock ya habían anticipado esta necesidad con placas híbridas para Intel, y ahora vemos cómo el ecosistema de AMD recibe este balón de oxígeno. La lógica detrás de esto es puramente económica; permitir a los usuarios acceder a un rendimiento sólido en juegos y productividad sin el «impuesto» que supone saltar a las plataformas más recientes de memoria DDR5.
Nuevas opciones en formato Mini-ITX
Entre las novedades más destacadas encontramos dos modelos compactos, ideales para quienes buscan montar equipos pequeños (SFF) sin gastar una fortuna.
Por un lado, la Gigabyte A520I AC (rev. 1.5) se presenta como la opción de entrada. Basada en el chipset A520, cuenta con un VRM de 6 fases, suficiente para manejar procesadores Ryzen de consumo moderado. Mantiene la compatibilidad con hasta 64 GB de RAM DDR4 a 5.300 MT/s y ofrece conectividad PCIe 3.0 tanto para la gráfica como para el almacenamiento NVMe. Es una placa cumplidora que integra Wi-Fi 5 y Bluetooth 4.2.
En el otro extremo del formato pequeño está la Gigabyte B550I AORUS Pro AX (rev. 1.4). Aquí damos el salto a un VRM de 8 fases y, lo más importante, soporte para la interfaz PCI-Express 4.0 x16, crucial para no limitar a las tarjetas gráficas modernas. Esta revisión actualiza significativamente la conectividad inalámbrica incorporando Wi-Fi 6E y Bluetooth 5.3, además de un puerto Ethernet de 2,5 Gbps, estandarizando velocidades que antes eran exclusivas de la gama alta.
Actualización de la gama Micro-ATX
Gigabyte también ha renovado su oferta en el formato más popular y equilibrado. La Gigabyte B550M H ARGB llega para cubrir el segmento medio con el chipset B550. Al igual que sus hermanas, soporta hasta 64 GB de memoria y ofrece las ventajas del bus PCIe 4.0 tanto para la GPU como para un SSD principal, dejando las líneas PCIe 3.0 para almacenamiento secundario.
Es interesante notar que estas «nuevas» placas son, en esencia, revisiones de ingeniería. El hecho de que veamos versiones 1.4 o 1.5 sugiere que Gigabyte ha ajustado componentes internos, probablemente cambiando proveedores de chips de red o controladores de voltaje para adaptarse a la cadena de suministro de 2026.
Este lanzamiento confirma que, para el jugador que busca ajustar su presupuesto, la combinación de un Ryzen 5000 y memoria DDR4 seguirá siendo la opción inteligente durante todo este año. La obsesión por lo último a veces nos hace olvidar que el hardware «antiguo», cuando madura y baja de precio, suele ofrecer la mejor relación rendimiento por euro invertido.

