Los creadores de la serie de Netflix justifican el desenlace agridulce de la quinta temporada y el destino ambiguo de su protagonista: una metáfora sobre el fin de la niñez.
Aviso: Este artículo contiene destripes (spoilers) importantes sobre el episodio 8 de la quinta temporada de Stranger Things.
Tras años de teorías y espera, el telón ha caído sobre Hawkins. El final de la quinta temporada de Stranger Things ha dejado a la comunidad de espectadores dividida y debatiendo intensamente en redes sociales. No es para menos: los hermanos Duffer han optado por un cierre que evita la respuesta fácil, dejando el destino de Once (Millie Bobby Brown) en un terreno deliberadamente ambiguo.
Lejos de ser un cabo suelto por descuido, Matt y Ross Duffer han explicado en un encuentro organizado por Netflix que esta decisión narrativa responde a la necesidad de ser honestos con la realidad de los personajes y, sobre todo, con el tema central de la obra: el paso inevitable a la vida adulta.
La teoría de Mike y el adiós a la magia
El episodio final nos presenta un sacrificio aparente: Once se entrega para evitar que sus poderes sean utilizados de nuevo como arma o puente hacia el Abismo. Sin embargo, tras un salto temporal de 18 meses —justo para la graduación de los protagonistas—, la serie plantea una duda razonable.
Mike Wheeler (Finn Wolfhard) comparte con su grupo una hipótesis durante su última partida de Dragones y Mazmorras: ¿y si Kali (Ocho) ayudó a Once a fingir su muerte con una ilusión para que esta pudiera escapar a un lugar tranquilo y vivir en paz? La serie no confirma esto visualmente; simplemente nos muestra que Mike y el resto deciden creer en esa versión.
Según Matt Duffer, confrontar la realidad de la situación de Once era vital. «Una vida normal era una versión de fantasía que nunca funcionaría», explica el creador. Había dos caminos: el pesimista (su muerte real) o el esperanzador. Mike, como el optimista del grupo, elige aferrarse al segundo.
Una metáfora del crecimiento
La explicación técnica de los Duffer va más allá de la trama; entra en el terreno simbólico. Ross Duffer ha sido tajante al respecto: «Nunca hubo una versión de la historia en la que Once estuviera pasando el rato con el grupo al final».
La razón es temática. Once no es solo un personaje con superpoderes; es la representación física de la magia de la infancia. Para que la historia de Hawkins concluyera y los personajes pudieran transicionar definitivamente a la edad adulta, esa magia debía desaparecer. «Pensamos que sería hermoso que nuestros personajes continuaran creyendo en ese final más feliz, incluso si no les damos una respuesta clara», añade Ross.
Es un cierre que funciona a nivel meta-narrativo: la audiencia, al igual que Mike, debe decidir qué creer. Si Once sigue viva, la única forma de protegerla es, paradójicamente, no tener contacto con ella.
El universo sigue en 2026
Aunque la historia principal de los chicos de Hawkins ha concluido, Netflix no va a soltar su franquicia más valiosa tan fácilmente. La plataforma ya ha confirmado que el universo se expandirá este mismo año.
Mientras los fans procesan el duelo de la serie madre, ya está en marcha un spin-off animado que promete explorar nuevos rincones de esta mitología. Queda por ver si esta nueva producción mantendrá el tono oscuro de las últimas temporadas o si buscará un nuevo público, pero está claro que Stranger Things seguirá siendo un pilar fundamental del catálogo de Netflix durante este 2026.

