Los jugadores de Fallout 76 ya pueden descargar Burning Springs, una actualización pensada para cerrar el año con una expansión de contenido que conecta directamente con la serie de Fallout, cuya segunda temporada llega a Prime Video el 17 de diciembre. El parche incorpora una nueva zona del mapa, un puñado de actividades inéditas y un personaje muy reconocido por los espectadores: el necrófago interpretado por Walton Goggins, que aquí aparece con su propio negocio de encargos.
Una nueva región marcada por el óxido y el desastre químico
Burning Springs da nombre a la nueva área situada en el sureste de Ohio. Bethesda la describe como una región castigada por la guerra nuclear y por el colapso ecológico de la planta Abraxodyne Chemical. El resultado es un desierto tóxico cubierto por una tormenta de polvo permanente. La superficie está impregnada de óxido, una toxina que condiciona el aspecto, la fauna y, sobre todo, la supervivencia en este territorio.
En este entorno domina el autoproclamado Rey del Óxido, un caudillo que gobierna bajo una lógica simple, la fuerza. Sus dominios conviven con enclaves puntuales donde aún resiste algo de vida. El principal es Highway Town, una pequeña ciudad que funciona como refugio para quienes atraviesan la zona. Allí se puede reabastecer, descansar y, sobre todo, visitar el Last Resort, el bar en el que se ha instalado el famoso necrófago de la serie.
Este personaje llega a Fallout 76 con un rol concreto. Ha montado un negocio de encargos que funciona a partir de carteles colocados en una mesa del local. Al coger uno, el jugador inicia una búsqueda de matones que lo lleva a distintos puntos de Burning Springs. Bethesda explica que “cada búsqueda selecciona una ubicación al azar donde el objetivo muta”. No es un detalle menor: estas mutaciones son contagiosas y se extienden a los enemigos cercanos, obligando a adaptarse a cada encuentro.
Hay un matiz importante. Existe la posibilidad de que un matón deje caer un cartel de Se busca. Este tipo de objetivo inicia una búsqueda de recompensas, más exigente y enmarcada dentro de un evento público de cazarrecompensas. La intención del estudio es introducir ciclos de actividad más variados y con un componente de imprevisibilidad que mantenga viva la región a largo plazo.
Más actividades, eventos y ajustes para cerrar la temporada 23
La actualización no se queda en la nueva zona. Burning Springs incorpora varios eventos públicos inéditos, una misión secundaria y nuevas especies de peces para quienes se dedican a la pesca. Todo esto llega junto a los contenidos de la temporada 23, con su correspondiente progreso estacional y recompensas temáticas.
El parche también trae una lista larga de ajustes mecánicos. Bethesda ha modificado aspectos del combate, misiones, armas, talleres, interfaz y el sistema C.A.M.P., un bloque de cambios que debería notarse tanto en actividades solitarias como en el juego cooperativo. No hay un área del título que quede completamente al margen del repaso general.
En cuanto al tamaño de la descarga, la actualización ocupa cerca de 30 GB en PC y alrededor de 40 GB en PlayStation y Xbox. Es un peso considerable para un parche intermedio, pero acorde a la magnitud de la zona incorporada y al conjunto de sistemas revisados.
Burning Springs llega mientras Fallout 76 completa los últimos puntos de su hoja de ruta para este año y prepara el salto a 2026, cuando el estudio lanzará versiones nativas para PlayStation 5 y Xbox Series. La actualización se plantea, así, como un paso previo antes de una etapa más ambiciosa para el juego.

