La posible conclusión de la serie de acción real basada en The Last of Us parece acercarse, según ha indicado Casey Bloys, responsable de HBO. El anuncio cobra relevancia en un momento en el que la continuidad del proyecto se ha visto cuestionada tras la recepción irregular de la segunda temporada y la salida del creador original del videojuego, Neil Druckmann.
La adaptación de The Last of Us, que en su primera temporada siguió con precisión los acontecimientos del primer videojuego, ha tenido que afrontar la complejidad de trasladar a la pantalla una historia originalmente diseñada para un formato interactivo y menos extenso, especialmente teniendo en cuenta que la secuela del juego es considerablemente más contundente y larga. Inicialmente, los planes de los responsables apuntaban a que la serie tendría al menos dos temporadas adicionales, con la cuarta temporada como horizonte deseado.
Craig Mazin, el guionista al frente de la producción, había expresado previamente que la serie necesitaría cuatro temporadas para ofrecer un cierre adecuado, considerando que no era viable condensar toda la narrativa en tres entregas. Además, mencionaba que la tercera temporada podría extenderse respecto a la segunda debido a las oportunidades narrativas que se presentan.
No obstante, las declaraciones más recientes de Bloys parecen contradecir estas expectativas. Al ser cuestionado en Deadline sobre si la tercera temporada sería la última, Bloys respondió que «ciertamente parece que sí», aunque puntualizó que la decisión final recae en los showrunners del proyecto.
Por otro lado, la salida de Neil Druckmann del equipo de producción ha marcado un punto de inflexión. El creador del juego ha comunicado que esta fue una decisión para centrar sus esfuerzos en el estudio Naughty Dog y sus futuros proyectos, entre ellos la dirección y escritura de un nuevo título, Intergalactic: The Heretic Prophet, además de sus responsabilidades como director creativo y jefe del estudio.
Este contexto pone sobre la mesa cómo las adaptaciones de videojuegos a series enfrentan retos importantes, no solo en términos de preservación narrativa, sino también en la gestión de talento creativo esencial. La incertidumbre sobre la longevidad de The Last of Us en HBO refleja esos desafíos, y anticipa un desenlace que podría dejar a la audiencia con una narrativa concentrada pero posiblemente más limitada de lo inicialmente esperado.
El cierre potencial con la tercera temporada subraya la importancia de una planificación ajustada y un enfoque claro para adaptar historias complejas a un nuevo medio. Para los seguidores de la serie y del juego, supone un momento decisivo que marcará el fin de una historia emblemática en la intersección entre videojuegos y entretenimiento audiovisual, dejando abierta la posibilidad a futuras reinterpretaciones o expansiones desde otras perspectivas.

