El 12 de agosto llegó a PC, PS5 y Xbox Series Echoes of the End, la primera gran apuesta de Myrkur Games. Una aventura en tercera persona que se presentaba como “cinemática y épica”, con aires de God of War y Hellblade, escenarios inspirados en Islandia y un mix de acción, puzles y magia. Sobre el papel, prometía ser uno de esos debuts que ponen un estudio en el mapa. La realidad… es bastante más tibia.
Historia que se congela antes de arrancar
La narrativa se anunciaba como su pilar, pero lo cierto es que la historia es su punto más flojo. Ryn y Abram Finlay, los protagonistas, caen en clichés de manual y no consiguen transmitir evolución ni carisma. El mundo es bonito de ver, sí, con criaturas y paisajes inspirados en la naturaleza islandesa, pero nunca alcanza la profundidad ni el magnetismo de las referencias que toma prestadas.
Más de un análisis lo resume sin rodeos: “La narrativa solo es una excusa para los combates y puzles”. Y cuando la historia de un juego que se vende como “épico” se siente como excusa, hay problema.
Combate con buenas intenciones, ejecución floja
El combate empieza simple y, con el tiempo, introduce cierta estrategia: magia para empujar, drenar vida, lanzar objetos… incluso parries y un árbol de habilidades. Sobre el papel suena bien, pero en la práctica se queda en un sistema torpe, con animaciones robóticas y controles poco precisos.
Los jefes, que deberían ser el gran espectáculo, se sienten desajustados: picos de dificultad mal calibrados, muertes injustas y la frustración añadida de largas pantallas de carga cada vez que caes. Muchos jugadores lo definen como “combate plano, sin impacto”. Y duele, porque se nota que había intención de hacerlo más profundo.
El verdadero tesoro: los puzles
Aquí sí brilla. Los puzles son lo mejor del juego, empezando simples pero evolucionando hacia mecánicas complejas con manipulación del tiempo, elementos interactivos y lógica ambiental. Algunos jugadores incluso los han comparado favorablemente con los de God of War, lo cual no es poca cosa.
Es el apartado donde Echoes of the End encuentra personalidad propia y demuestra que Myrkur Games tiene ideas frescas. Si alguien se queda con buen sabor de boca, será por esta parte.
Técnica y arte: Unreal Engine 5 con grietas
Visualmente, el juego impresiona. Los escenarios están trabajados y hay paisajes que realmente lucen como postales. Pero ese brillo se ve empañado por bugs, animaciones rígidas y físicas raras (enemigos flotando, personajes atascados). A eso se suma un arte que, aunque nítido, carece de una identidad fuerte: recuerda demasiado a otros títulos y no deja una huella propia.
El rendimiento es correcto en general, pero con caídas de frames en momentos intensos y, como ya se ha mencionado, tiempos de carga excesivos tras morir, algo que corta el ritmo más de lo deseable.
Recepción y balance
En la comunidad de jugadores la valoración es tan irregular como el propio juego. En foros y en Steam abundan las notas que oscilan entre el 5 y el 8,5, con un patrón claro: casi todos destacan los puzles como lo mejor de la experiencia, mientras critican con la misma fuerza el combate frustrante y los problemas técnicos.
El consenso entre usuarios es sencillo: Echoes of the End tiene buenas ideas, pero la ejecución se queda a medio camino.