Dell Technologies ha anunciado que subirá el precio de todos sus productos en las próximas semanas, un movimiento poco habitual por su magnitud y alcance dentro de la industria tecnológica. La subida, que podría situarse entre un 15% y un 20% sobre el precio actual, responde al espectacular encarecimiento de la memoria DRAM, especialmente de la variante DDR5, cuyos costes han experimentado un aumento interanual del 70% de media. Este reajuste, previsto a partir de mediados de diciembre, amenaza con afectar directamente tanto a consumidores particulares como a empresas y organismos que dependen de sus ordenadores, servidores y equipos profesionales.
El detonante: la crisis de la memoria DRAM
La raíz del problema está en la actual tensión en la cadena de suministro de memoria DRAM, uno de los componentes cruciales en la industria del PC. Su precio, según datos de la consultora TrendForce, ha llegado a triplicarse en ciertos modelos, alcanzando picos de hasta un 170% de subida. La DRAM DDR5, piedra angular en los nuevos sistemas exigentes y servidores, se ha visto especialmente afectada.
Detrás de este encarecimiento hay varios factores: la demanda acelerada de centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial, además de la estrategia de los principales fabricantes de chips, que están priorizando productos de mayor valor. Como consecuencia, el coste de memoria representa ahora entre un 15% y un 18% del presupuesto total de un PC, lo que amplifica el impacto de cada fluctuación de precio en el coste final para el usuario.
Repercusiones para Dell y el sector
El director de operaciones de Dell, Jeff Clarke, no ha dudado en calificar esta situación de “sin precedentes” y ha advertido sobre el riesgo que supone para los márgenes de beneficio de toda la industria tecnológica. La propia compañía se ve obligada a combinar ajustes internos y esta subida de precios para proteger su beneficio por acción, según un reciente análisis de Bank of America.
Embora Dell aún no ha publicado una nota oficial detallando el calendario ni cuáles serán las gamas de producto más afectadas, distintas fuentes del sector apuntan a que la actualización de precios podría activarse desde mediados de diciembre. Permanece la incógnita sobre si la subida será homogénea en todos los mercados y segmentos (consumo, empresa, servidores o periféricos) o si habrá matices según región, canal de ventas o tipo de producto. Tampoco se ha confirmado si Dell optará por fórmulas alternativas como reducir configuraciones estándar de memoria, lanzar promociones temporales o ajustar garantías y servicios para mitigar el impacto en determinados perfiles de cliente.
Ondas expansivas: Lenovo y el futuro del mercado
El anuncio de Dell no es un hecho aislado. Lenovo, otro gigante del sector, prevé aplicar subidas de precio similares a comienzos de 2026, también achacadas a la escasez y encarecimiento de la memoria, así como a la demanda creciente impulsada por la inteligencia artificial.
El efecto dominó ya se deja notar en las previsiones del mercado. TrendForce ha revisado a la baja sus pronósticos de ventas de portátiles para 2026: de esperar un crecimiento positivo del 1,7% se ha pasado a estimar una contracción del 2,4%, en parte por el encarecimiento de la lista de materiales y la consiguiente presión sobre los precios de venta al público. Esta espiral impacta en todo el ecosistema, desde fabricantes hasta distribuidores y usuarios finales.
En palabras recogidas por la propia consultora, “la subida de precios de DDR5 está forzando a las marcas a trasladar parte del sobrecoste al consumidor final y debilitando la demanda global”. El equilibrio entre proteger los márgenes y no ahogar la demanda se convierte así en el mayor reto inmediato para las grandes tecnológicas.
El escenario plantea dudas razonables sobre el margen de maniobra real de los grandes OEMs frente a la volatilidad de costes clave como la memoria. A falta de detalles oficiales y de posibles medidas compensatorias que puedan suavizar el golpe, conviene prepararse para una temporada de precios más altos y menos flexibilidad en la configuración de productos, tanto en el segmento doméstico como en el profesional.
