Investigadores de la Academia China de Ciencias han desarrollado un método innovador de refrigeración basado en una solución saturada de tiocianato de amonio (NH₄SCN) en agua que puede reducir la temperatura más de 50 grados centígrados en cuestión de segundos. Este hallazgo cobra especial relevancia en un momento en que la demanda energética de los centros de datos, fundamentales para la operación de la inteligencia artificial y otros servicios digitales, plantea importantes retos medioambientales y económicos.
El proceso consiste en presurizar esta solución salina saturada y luego despresurizarla de forma repentina. Al liberar la presión, la solución sufre una caída térmica de hasta 30 °C a temperatura ambiente, cifra que se eleva hasta los 54 °C en entornos más cálidos, todo ello en un lapso inferior a 20 segundos. Este pero sencillo mecanismo se explica mediante el efecto barocalórico de disolución: al aplicar presión, el tiocianato de amonio precipita, liberando calor, y al reducirla, se vuelve a disolver absorbiendo calor del entorno, provocando el descenso inmediato de temperatura. De este modo, la solución funciona como un sistema combinado de refrigerante y fluido de transferencia térmica.
La eficiencia teórica de esta técnica ronda el 77 u 80 %, lo que supera con creces a refrigerantes convencionales y se presenta como una alternativa más sostenible para refrigerar infraestructuras que consumen cantidades elevadas de electricidad. Según datos oficiales, los sistemas de refrigeración pueden representar hasta un 40 % del consumo eléctrico total en un centro de datos. Reducir esta cifra afecta directamente a la huella ambiental y al coste operativo de estas instalaciones.
Este avance, documentado en un artículo publicado recientemente en la revista Nature, ha sido liderado por el profesor Li Bing y su equipo en el Institute of Metal Research, perteneciente a la Academia China de Ciencias. La investigación ha contado con la validación mediante técnicas espectroscópicas in situ, asegurando la estabilidad y reversibilidad del proceso con múltiples ciclos de presión y despresurización.
Un aspecto destacado de la solución salina desarrollada es que, a diferencia de otros compuestos, no resulta corrosiva para los materiales comunes empleados en sistemas de tuberías, lo que facilita su integración sin necesidad de costosos recubrimientos o materiales especiales. No obstante, su naturaleza higroscópica implica que absorbe humedad ambiental, lo que podría afectar la durabilidad y estabilidad del sistema a largo plazo y plantea desafíos para su manipulación, ya que el tiocianato de amonio puede provocar irritaciones o quemaduras en contacto directo.
Aunque se requiere energía eléctrica para mantener la compresión del fluido, la reducción neta del consumo hace que esta tecnología sea atractiva para aplicaciones en centros de datos, sistemas de aire acondicionado y otras infraestructuras que precisan refrigeración eficiente. Su eficacia cobra especial interés en la actualidad, dado el aumento constante de la potencia y temperatura de los procesadores de inteligencia artificial, cuya refrigeración tradicional implica elevados costes energéticos.
El desarrollo no sólo supone una mejora técnica, sino también un avance hacia soluciones con menor impacto ambiental. La combinación de alto poder refrigerante y reducidas emisiones de carbono responde a las demandas globales de sostenibilidad en la tecnología. La posibilidad de integrar en un único fluido refrigerante y medio de transferencia térmica simplifica además el diseño de futuros sistemas más compactos y eficientes.
El hallazgo abre oportunidades para que China, país que lidera la construcción de centros de datos vinculados a la IA, mejore su competitividad energética y reduzca costes, un factor clave en un sector donde la eficiencia operacional es determinante. Aun así, queda pendiente la evaluación de su escalabilidad industrial y un análisis exhaustivo de la seguridad y durabilidad bajo condiciones de uso prolongado.
Este avance representa un paso importante en la búsqueda de alternativas a la refrigeración por compresión de vapor tradicional, cuyo consumo eléctrico y emisiones de gases refrigerantes suponen desafíos históricos. La propuesta de un método barocalórico basado en soluciones salinas podría marcar un antes y un después en la eficiencia energética de infraestructuras críticas, mientras se abre la puerta a nuevas investigaciones sobre materiales y procesos para la gestión térmica. La implementación práctica dependerá de la superación de los retos técnicos y regulatorios, pero el horizonte es prometedor para una refrigeración más verde y eficaz.

