La saga Call of Duty entra en una nueva fase. Tras admitir que la franquicia no ha estado a la altura de las expectativas recientes, el equipo ha anunciado un cambio de rumbo que afecta directamente a su calendario de lanzamientos: nunca más se publicarán dos títulos consecutivos de la misma serie, ya sea Modern Warfare o Black Ops.
Es una decisión que pone fin a casi dos décadas de rotación anual predecible, abre la puerta a más experimentación y apunta a un intento claro por recuperar la confianza de los jugadores.
El comunicado llega en plena campaña de Black Ops 7, un título que nace con la aspiración de ser el sucesor espiritual de Black Ops 2 pero que arrastra dudas tras varios años de desgaste en la fórmula. Y quizá por eso el mensaje del estudio combina autocrítica, promesa de innovación y una invitación en forma de prueba gratuita para que los jugadores juzguen por sí mismos.
Un cambio de estrategia tras años de desgaste
La clave del anuncio es rotunda: no volveremos a lanzar de forma consecutiva juegos de Modern Warfare o Black Ops, afirma el equipo. El motivo, según explican, es “garantizar experiencias rotundamente únicas cada año”, una frase que deja entrever algo evidente para la comunidad: el modelo anualizado había llevado la saga a una zona demasiado cómoda, sin margen real para reinventarse.
La confirmación de que buscan innovación significativa, no incremental, coincide además con un contexto complicado. Modern Warfare III tuvo una recepción tibia en 2023, y pese a que Black Ops 6 logró remontar parcialmente el ánimo, el consenso general es que la saga necesitaba un respiro creativo. A todo esto se suma el nuevo escenario tras la compra de Activision Blizzard por Microsoft, que promete un rediseño más profundo del futuro de Call of Duty, incluido su encaje dentro de Game Pass.
Aunque el comunicado no entra en detalles sobre esa “próxima era” en la que ya están trabajando, sí deja claro que el ritmo de producción cambiará. La rotación más flexible podría abrir la puerta al regreso de subseries olvidadas (Ghosts, Advanced Warfare, Infinite Warfare), a nuevas ambientaciones históricas o incluso a proyectos independientes del tronco principal, algo que los fans llevan años reclamando.
El mensaje también asume errores recientes. “La franquicia no ha cumplido todas vuestras expectativas”, reconoce el estudio, que asegura estar trabajando para no solo satisfacer, sino superar, lo que el público espera. Es una autocrítica poco habitual en comunicación oficial, probablemente motivada por el desgaste acumulado tras veinte años de lanzamientos anuales sin pausa.
Black Ops 7 se lo juega todo: prueba gratuita y roadmap ambicioso
En el mismo comunicado, el equipo dedica un buen espacio a Black Ops 7. El objetivo del proyecto era claro: construir el heredero espiritual de Black Ops 2, una de las entregas más queridas de la saga. Aun así, reconocen que “una cosa es lo que nosotros digamos y otra lo que opinen los jugadores”, motivo por el que han decidido abrir el juego la próxima semana con una prueba gratuita del multijugador y del modo zombis, acompañada de un fin de semana de doble experiencia.
La obra apunta alto desde su lanzamiento, con una Temporada 01 que el estudio define como “la más grande hasta la fecha”. Más allá del contenido inicial, el equipo insiste en que el juego evolucionará con cada actualización estacional y que no descansarán “hasta que Black Ops 7 consiga ser uno de los mejores Black Ops”. La afirmación tiene peso: la subserie es, junto con Modern Warfare, la más influyente dentro del ecosistema Call of Duty y la que acumula las expectativas más altas.
De fondo, queda la sensación de que Black Ops 7 actúa como transición entre dos etapas. Mantiene el estilo reconocible de Treyarch, se apoya en la nostalgia del período 2012–2013 y busca recuperar sensaciones perdidas, pero al mismo tiempo se asoma a un futuro en el que, según promete el estudio, “llegarán sorpresas que impulsarán la franquicia y el género”.
Ese futuro está ya en marcha. La compañía asegura haber estado trabajando durante meses en esa “próxima era de Call of Duty”, un proyecto que se presentará solo “cuando sea el momento adecuado”. Y aunque no hay confirmaciones, todo apunta a que la integración con el ecosistema Xbox, la expansión del modelo multiplataforma, las experiencias free-to-play y una posible mayor diversidad de subseries marcarán el camino.
En cualquier caso, el mensaje cierra con un tono optimista: “nuestros mejores días están por llegar”. Tras varios años de altibajos, Activision quiere que parezca un punto de inflexión, no un simple ajuste en su calendario.

