El título de Electronic Arts sufre una sangría de usuarios simultáneos en PC que contradice los planes del estudio: una hoja de ruta cargada de contenidos que podría llegar demasiado tarde para reavivar el interés.
La trayectoria de Battlefield 6 está siendo, cuanto menos, una montaña rusa. Lo que comenzó como un lanzamiento sólido, capaz de restaurar la fe en la franquicia tras años de dudas, se ha convertido en una carrera contrarreloj para evitar la irrelevancia. A fecha de hoy, 7 de enero el juego registra sus peores cifras de actividad en Steam justo cuando DICE y Electronic Arts intentan vender a la comunidad un futuro prometedor.
La paradoja es difícil de ignorar. Mientras los desarrolladores esbozan un plan de acción para los próximos doce meses, la base de jugadores en ordenador se diluye, dejando en el aire si habrá alguien al otro lado para disfrutar de esas novedades cuando finalmente se implementen.
El entusiasmo se enfría en cifras
Los números públicos de SteamDB no mienten y dibujan una tendencia preocupante. Durante estos primeros días de enero, el título ha roto a la baja la barrera psicológica de los 100.000 jugadores simultáneos. Si descontamos el repunte puntual de Nochevieja, la media se ha estabilizado entre los 90.000 y 94.000 usuarios en las horas punta.
Para poner esto en perspectiva, hay que recordar que el estreno de Battlefield 6 superó los 700.000 jugadores concurrentes. Aquella cifra no solo demostraba el hambre que había por una entrega bélica competente, sino que validaba el trabajo inicial de DICE. Perder más del 85% de esa base en cuestión de meses —aunque no tengamos datos de consolas, la tendencia suele ser simétrica— indica que el problema es estructural, no estacional.
Entre las quejas más repetidas en las reseñas de la plataforma de Valve encontramos un sistema de monetización que muchos consideran agresivo y una cadencia de actualizaciones que se percibe irregular. La sensación de estancamiento ha pesado más que las buenas sensaciones iniciales.
Hoja de ruta para 2026: promesas frente a realidad
Electronic Arts no ha tardado en reaccionar, aunque sea sobre el papel. En su última actualización de la comunidad, el estudio ha querido sacar pecho con estadísticas acumuladas (más de 1.700 millones de partidas y 12.400 millones de bajas) para demostrar que el juego sigue vivo. Sin embargo, lo relevante está en lo que viene.
La estrategia para este 2026 se centra en tres pilares: refinamiento, nuevos mapas y expansión de herramientas. DICE ha confirmado que su prioridad será pulir la jugabilidad base y el equilibrio en los modos Multijugador, RedSec y Portal. Es un reconocimiento implícito de que la experiencia actual todavía tiene aristas por limar.
Además, se ha prometido la llegada de nuevos mapas diseñados para ofrecer situaciones tácticas distintas, un movimiento necesario para evitar la fatiga visual de los escenarios actuales. También se ampliará Battlefield Labs, la iniciativa de pruebas en el entorno real, lo que sugiere que quieren usar a la comunidad restante como conejillo de indias para iterar más rápido.
La incógnita del battle royale
Quizá el punto más delicado de la comunicación de DICE sea el modo battle royale en solitario. Es una de las características más demandadas y, a la vez, una de las más esquivas. El estudio reitera que sigue en desarrollo, pero advierte que están trabajando en los «aspectos técnicos» para que esté a la altura.
Traducción: no lo esperes pronto. Esta falta de fecha concreta es peligrosa. En un mercado saturado donde la inmediatez es ley, prometer un modo de juego sin calendario es arriesgado. Mientras Battlefield pide paciencia, competidores directos siguen captando la atención de los usuarios.
El caso de ARC Raiders es el espejo donde nadie en EA quiere mirarse. El título se ha consolidado como la revelación de 2025 precisamente por hacer lo contrario: ofrecer un modelo contenido, coherente y alineado con lo que los jugadores pedían desde el primer día, sin promesas grandilocuentes a largo plazo.
El problema de Battlefield 6 no es la falta de ambición, sino el tiempo. Las mejoras de la actualización invernal fueron bien recibidas por la crítica y la prensa especializada, pero no han sido suficientes para detener la hemorragia de jugadores. Queda por ver si la comunidad tendrá la paciencia necesaria para esperar a que esa hoja de ruta se materialice, o si para entonces el campo de batalla estará ya desierto.

