Battleground 6 ha sido el videojuego más vendido en Estados Unidos durante 2025, un dato que contraviene la tendencia casi ininterrumpida de dos décadas dominadas por la saga Call of Duty en el género de los shooters. Lanzado el 10 de octubre, el título logró imponerse en ventas totales (físicas y digitales) en todas las plataformas principales, situándose por delante de franquicias tan consolidadas como NBA 2K26, Monster Hunter: Wilds y Borderlands 4.
Según Circana, la firma que recopila datos de ingresos por ventas, Battlefield 6 alcanzó en su mes de estreno un volumen económico histórico no registrado desde 2022, cuando Call of Duty: Modern Warfare II marcó el máximo reciente. A pesar de que Call of Duty: Black Ops 7 se lanzó solo una semana después, no pudo superar al título de Electronic Arts en el cómputo anual, ni siquiera entrando en el top 5 —finalizando en séptima posición entre los juegos más vendidos hasta el 1 de noviembre.
El éxito de Battlefield 6 se sostiene sobre su distribución en PC, Xbox Series y PlayStation 5. Mientras que en esta última plataforma NBA 2K26 mantiene la primera posición, el shooter domina el mercado en las otras dos. Además, fuentes externas señalan que el juego ha superado las 10 millones de copias vendidas, situándose como el episodio más exitoso de la saga hasta la fecha.
El mercado estadounidense de 2025 ha consolidado la presencia de franquicias deportivas y de acción consolidadas, pero el dominio de Battlefield 6 marca un posible cambio de ciclo en la popularidad del género shooter. Desde 2006 no se registraba un caso en que un título distinto a Call of Duty superase en ventas anuales a la saga de Activision en Estados Unidos, lo que podría señalar una acertada estrategia de Electronic Arts tras años intentando recuperar terreno.
Tras su lanzamiento, Battlefield 6 también estrenó una demostración gratuita y, hacia finales de año, lanzó un battle royale gratuito llamado Battlefield REDSEC, lo que pudo contribuir a mantener su presencia y atractivo para la comunidad.
Este posicionamiento interroga sobre cómo evolucionará la competencia en un mercado cada vez más fragmentado y exigente, dejando en evidencia que la hegemonía establecida no es inamovible.

