Ashes of Creation, el ambicioso MMORPG financiado a través de Kickstarter en 2017, atraviesa una crisis profunda tras la renuncia de su fundador y director creativo, Steven Sharif, y el consecuente despido masivo de su equipo de desarrollo. Más de ocho años después de haber recaudado 3,27 millones de dólares para su desarrollo, el estudio Intrepid Studios se enfrenta ahora a su posible cierre, dejando en incertidumbre el futuro del juego.
Dimisión en protesta y caída del equipo directivo
El 31 de enero, Steven Sharif comunicó en el servidor oficial de Discord que había decidido dimitir «en protesta» ante decisiones del Consejo de Administración con las que no podía estar éticamente de acuerdo. «El control de la compañía se desplazó lejos de mí y el Consejo comenzó a dirigir acciones que no podía apoyar ni ejecutar con integridad», explicó Sharif sin entrar en detalles debido a procedimientos legales en curso.
Poco después, una parte significativa del equipo directivo senior siguió su ejemplo, presentando también su renuncia. Entre ellos se encuentra Margaret Krohn, directora de comunicaciones y marketing, quien expresó en LinkedIn su perplejidad ante la situación: «No sé cómo podrían continuar sin el corazón y el alma del producto, el increíble equipo de desarrollo, que ha sido despedido».
Despidos masivos tras la salida del fundador
Tras estas dimisiones, el Consejo optó por emitir avisos conforme a la WARN Act estadounidense, desencadenando despidos masivos que afectan a más de 200 empleados. Este movimiento equivale, en la práctica, al cierre permanente de Intrepid Studios, según han confirmado exempleados como Adam Anthony, artista senior de entornos, quien ya busca nuevas oportunidades laborales.
Estas decisiones llegan apenas semanas después del lanzamiento de Ashes of Creation en acceso anticipado de Steam, el 11 de diciembre, con un precio aproximado de 49,99 dólares y entre 250.000 y 300.000 copias vendidas. Sin embargo, las críticas recientes al juego son mayoritariamente negativas, en buena parte motivadas por problemas técnicos, bugs y dificultades de rendimiento, que la propia desarrolladora reconoció en una carta abierta a la comunidad apenas dos días antes de la crisis.
Un proyecto que prometía una experiencia reactiva y viva
Ashes of Creation se presentó inicialmente como un MMORPG de mundo abierto con una propuesta «a la antigua» pero adaptada a los tiempos actuales: un mundo vivo y reactivo donde las decisiones de los jugadores influyeran directamente en el desarrollo de la civilización dentro del juego. Su financiación inicial, superando ampliamente el objetivo previsto en Kickstarter, generó expectativas en una comunidad ávida de novedades en un género que carece de opciones verdaderamente innovadoras desde hace años.
No obstante, el desarrollo no estuvo exento de dificultades. La prolongada fase alfa, varios recortes de plantilla previos y la presión por acelerar el lanzamiento en acceso anticipado afectaron a la estabilización del producto y la percepción de los usuarios.
Incertidumbre legal y comunitaria
Sharif ha anunciado que su siguiente paso será una «presentación pública» una vez la información legal esté disponible, con el fin de aclarar los hechos. Mientras tanto, se ha mostrado reacio a detallar más por respeto a los procesos judiciales y la gobernanza interna de la empresa. Esto ha generado diversas teorías y especulaciones en la comunidad, algunas sugiriendo posibles arreglos extrajudiciales para preservar el proyecto y los empleos, hipótesis que el propio fundador ha pedido no anticipar sin datos concretos.
El reflejo de un problema mayor en el desarrollo de juegos en acceso anticipado
El caso de Ashes of Creation pone de manifiesto las dificultades que puede conllevar llevar un proyecto de gran escala y ambición al mercado mediante modelos de financiación alternativos y desarrollo abierto. La presión para cumplir expectativas, administrar una comunidad exigente y mantener un equipo talentoso no siempre converge con la realidad económica y organizativa.
Este episodio también subraya la importancia del liderazgo ético y la transparencia en la gestión de estudios independientes, donde los conflictos internos pueden desencadenar efectos colaterales que afectan directamente a empleados y apasionados seguidores.
En definitiva, el futuro de Ashes of Creation es incierto. La comunidad espera con cautela la evolución de la situación y la posibilidad de que, pese a las dificultades, el proyecto pueda continuar bajo alguna fórmula, aunque la pérdida masiva del talento detrás de su desarrollo hace que esta opción sea poco probable a corto plazo. El desenlace de este caso podría sentar precedentes sobre cómo se conducen responsabilidades y compromisos en la industria del videojuego, especialmente en producciones financiadas por la comunidad.

