AMD llevaba años bordeando el asunto, insistiendo en que su apuesta abierta y multiplataforma era suficiente mientras NVIDIA hacía su vida con DLSS y sus redes neuronales. Pero el discurso ha cambiado por completo. Con el lanzamiento del driver Adrenalin 25.12.1, la compañía estrena FSR Redstone, una evolución que rompe con todo lo anterior. Aquí ya no hablamos de filtros inteligentes ni de algoritmos clásicos: AMD adopta el machine learning como pilar principal y lo convierte en un ecosistema propio para sus GPU Radeon RX 9000 y futuras arquitecturas RDNA 4.
El giro tiene sentido. Hasta ahora, FSR sobrevivía a base de ser accesible y flexible, pero nunca llegaba a competir de tú a tú con la calidad y estabilidad del DLSS. Redstone intenta cambiar las reglas del juego integrando IA en el reescalado, en la generación de frames, en la reconstrucción del trazado de rayos e incluso en la predicción del comportamiento de la luz. AMD no se limita a “meter IA” donde toca, sino que intenta construir una plataforma coherente que pueda acompañar a todos los procesos de formación de imagen. La parte más llamativa llega con el nuevo reescalado entrenado mediante redes neuronales, que según la compañía se acerca por fin a una calidad nativa creíble, con menos ruido y un mejor tratamiento de bordes y texturas. La generación de fotogramas también se ha rehecho desde cero, apoyándose en modelos entrenados para interpretar vectores, profundidad y movimiento con más finura que las aproximaciones puramente matemáticas que limitaban al FSR 3 original. Incluso el ray tracing recibe su propio módulo de regeneración, pensado para limpiar ruido y recuperar información de luz que antes se perdía con facilidad, un paso importante para cerrar la brecha con lo que NVIDIA lleva años haciendo mediante DLSS.
Todo este conjunto se completa con Radiance Caching, una tecnología que utiliza IA para predecir cómo se comporta la iluminación global en la escena. De momento solo está disponible para desarrolladores y no llegará a los juegos hasta 2026, pero deja claro hacia dónde se dirige AMD: el objetivo es reducir carga, ganar velocidad y acercarse a una iluminación más estable sin exigir más músculo del necesario. Redstone, más que un FSR “4”, es una declaración de intenciones.
Rendimiento, adopción y la promesa de los 4.7x FPS en 4K
AMD no ha sido tímida con los números. En sus pruebas internas, Redstone ofrece una mejora media de rendimiento de 3.3x, con picos que alcanzan el 4.7x en escenarios especialmente duros. El ejemplo más rotundo lo encontramos en Call of Duty: Black Ops 7, ejecutado en 4K con ray tracing activado: la compañía logró pasar de 23 FPS nativos a 109 FPS utilizando una Radeon RX 9070 XT, una de esas mejoras que hace solo un año habrían sonado a ciencia ficción dentro del ecosistema FSR.
Habrá que comprobar si esta tendencia se mantiene fuera del entorno controlado de AMD, sobre todo en lo relacionado con artefactos, ghosting o problemas en transparencias, viejos enemigos de las primeras versiones de FSR. Pero si la calidad visual ha dado el salto que promete la compañía, la distancia con DLSS podría empezar a reducirse por primera vez de manera seria.
Redstone llega además con un despliegue táctico importante: más de 200 juegos pueden beneficiarse desde hoy del nuevo escalado y la generación de frames mediante IA. En títulos con integración directa, como Black Ops 7, las funciones aparecen dentro del propio menú del juego. En todos los que ya soportan FSR 3.1 o versiones superiores, el usuario puede activarlas desde el driver Adrenalin 25.12.1, sin esperar a parches ni actualizaciones específicas. Es un cambio clave respecto a la fragmentación que lastró a las generaciones anteriores.
La incógnita ahora no es si AMD ha conseguido ponerse al nivel tecnológico que exigía el mercado, sino si esta nueva plataforma será lo bastante robusta como para competir con el ecosistema ya asentado de NVIDIA. Redstone marca un antes y un después para las Radeon, y abre una etapa en la que la IA deja de ser un terreno ajeno para convertirse en una parte central de su estrategia gráfica.

