Estados Unidos ha puesto bajo la lupa al fabricante chino Bitmain, líder mundial en equipos de minería ASIC para Bitcoin, en el marco de una investigación federal sobre riesgos de espionaje y amenazas a infraestructuras críticas. La operación, iniciada a finales de 2024 y actualmente en curso, examina el posible impacto de estos dispositivos en la seguridad nacional estadounidense. El caso gana peso en un contexto de tensión geopolítica y creciente preocupación por la dependencia tecnológica de fabricantes chinos en áreas estratégicas.
Estados Unidos investiga los ASIC para minería de Bitcoin
La operación «Red Sunset», liderada por el Departamento de Seguridad Nacional, busca averiguar si los equipos de Bitmain pueden ser controlados remotamente desde China para recopilar información sensible o interrumpir infraestructuras esenciales como la red eléctrica. A finales de 2024, miles de dispositivos Bitmain quedaron bloqueados en la aduana estadounidense mientras se realizaban inspecciones técnicas a los chips y su firmware. Estos equipos no fueron liberados hasta marzo de 2025, un retraso que ya tuvo consecuencias para varias empresas del sector.
La preocupación no es únicamente técnica. En los últimos meses, se han detectado operaciones mineras ligadas a capital chino cerca de instalaciones militares y centros asociados al Pentágono, donde se utilizan máquinas Bitmain a gran escala. Según fuentes políticas y del propio Senado estadounidense, existen vulnerabilidades técnicas en estos ASIC «que podrían aprovecharse para espionaje o ataques», aunque por ahora no se ha demostrado de forma pública la existencia de puertas traseras o manipulaciones remotas.
Dominio casi total de los fabricantes chinos
Bitmain, junto a MicroBT, controla aproximadamente el 97 % del mercado global de equipos ASIC para minar Bitcoin. Esta hegemonía preocupa a Washington, sobre todo teniendo en cuenta la instalación de grandes granjas mineras cerca de infraestructuras estratégicas. Una eventual restricción legal o comercial sobre estos fabricantes podría desestabilizar al sector en Estados Unidos, que depende masivamente de esta tecnología para mantener su peso en la industria global del Bitcoin.
Durante la investigación, han salido a la luz operaciones relevantes como la adquisición, en 2025, de 16.000 máquinas Bitmain por parte de la compañía estadounidense American Bitcoin, vinculada a la familia Trump y con acceso a financiación inusualmente favorable. Estos movimientos subrayan los intereses económicos y políticos en juego, así como las posibles ramificaciones de cualquier medida regulatoria o de bloqueo comercial.
Bitmain niega toda acusación
Bitmain ha rechazado de plano cualquier implicación en espionaje o sabotaje, y asegura que sus productos cumplen con la legislación vigente en Estados Unidos. La empresa además afirma desconocer oficialmente la existencia de la investigación y niega cualquier relación con el gobierno chino. Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han presentado pruebas públicas sobre puertas traseras o capacidades de manipulación remota en los equipos intervenidos. No está verificado que estas tecnologías se hayan utilizado para robar información, atacar la red eléctrica ni facilitar delitos financieros.
Todo este escenario refleja un debate más amplio sobre la soberanía digital, la dependencia tecnológica y los riesgos de cruzar innovación con intereses estratégicos. Como señalaba recientemente Cointribune, «las mismas máquinas que procesan transacciones Bitcoin podrían estar recopilando datos sensibles». La evolución de la operación “Red Sunset” podría tener implicaciones profundas tanto para el futuro de la minería de criptomonedas como para la gestión de los riesgos tecnológicos en infraestructuras críticas.

