Valve ha vuelto a marcar distancias con el mercado tradicional de consolas. La compañía ha confirmado que su nueva Steam Machine no seguirá la estrategia de precios de PlayStation o Xbox, un mensaje que desmonta cualquier expectativa de un dispositivo cercano a los 400–500 euros. Según la propia Valve, el equipo se venderá “como un PC”, lo que lo sitúa automáticamente en una franja superior.
Durante la presentación, la compañía explicó que el hardware no se subvencionará con la venta de juegos —algo habitual en consolas— sino que tendrá un precio alineado con su coste real. La afirmación llegó en una charla con Linus Tech Tips, donde la compañía insistió en que el objetivo no es competir con PS5 o Xbox Series X, sino ofrecer una alternativa compacta para jugar en la televisión con la potencia de un PC moderno.
Un dispositivo pensado como PC… y con precio de PC
Linus Sebastian, presente en el evento, señaló que Valve evitó concretar cifras debido a la volatilidad actual del mercado de componentes. Sin embargo, sí dejó claro que el precio final se decidirá antes del lanzamiento, previsto para el primer trimestre de 2026, junto con el nuevo Steam Controller.
Para Sebastian, la clave es evidente: Valve no está dispuesta a vender hardware a pérdidas. La empresa no puede asumir que cada Steam Machine se traduzca en compras de juegos dentro de Steam, especialmente en escenarios corporativos donde podrían adquirirse miles de unidades sin generar ingresos adicionales en software. Por eso, la compañía habría optado por un precio que garantice la viabilidad del dispositivo sin depender del ecosistema.
Más potente que Steam Deck, pero por debajo de las consolas de nueva generación
La Steam Machine llegará como un cubo compacto de seis pulgadas con más de seis veces la potencia de Steam Deck. Valve promete juego en 4K a 60 fps con FSR, impulsado por CPU y GPU semipersonalizadas de AMD orientadas al rendimiento en sobremesa. También permitirá transmitir partidas a otros dispositivos, incluida la propia Deck.
Aun así, las primeras comparativas técnicas apuntan a un rendimiento ligeramente inferior al de PS5 y Xbox Series X, lo que hace todavía más improbable un precio en la franja de las consolas actuales. Los analistas de Ampere Analysis lo resumen con claridad: el interés será alto, pero su adopción dependerá del precio. Un coste demasiado elevado podría limitar su alcance a usuarios veteranos de Steam que quieran jugar en la televisión sin montar un PC completo.
El precio, factor decisivo para su futuro
De momento, la única certeza es que Valve no busca una guerra directa con las consolas. La máquina está pensada para funcionar como un PC simplificado, sin subsidios y con un enfoque de sostenibilidad económica. Con ese planteamiento sobre la mesa, todo apunta a que el precio final no bajará de los 600 euros y podría situarse por encima.
Queda ahora por ver si el mercado está dispuesto a apostar por un “PC de salón” con sello de Valve en un momento especialmente sensible para el hardware gaming.



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