Si pensabas que lo más loco que habías visto era a alguien hipotecar la casa por un Charizard holográfico, agárrate. En Iowa, un trabajador del departamento de finanzas decidió que la mejor inversión no era Bitcoin, ni acciones de Tesla… sino gastarse $145,000 del dinero de la empresa en cartas de Pokémon y otros caprichos. Sí, como lo lees: literalmente convirtió la contabilidad en una Pokédex.
Un Pikachu financiero
El protagonista de esta historia (que sigue siendo anónimo, pero probablemente ahora tenga apodo en la oficina tipo “Poké-thief”) se dedicó durante meses a desviar fondos. La jugada se descubrió gracias a una auditoría interna que destapó las “evoluciones” de las cuentas de la empresa.
La sorpresa fue total: el dinero no acabó en una mansión, ni en un coche de lujo. No, el tipo se lo gastó en cartas de Pokémon coleccionables y artículos random. Porque claro, ¿quién necesita un plan de jubilación cuando puedes tener un Mewtwo de primera edición?
Impacto en el mundo real (no en el mundo Pokémon)
La noticia ha hecho que las empresas de Iowa empiecen a preguntarse si sus controles internos son más frágiles que un Magikarp contra un Charizard. Y claro, se abre el debate: ¿hay que vigilar más a los empleados o confiar en que no van a gastar el presupuesto de la oficina en sobres de Pokémon?
El verdadero “catch ‘em all”
Este escándalo nos deja una lección: la integridad en el trabajo es importante, pero también lo es no subestimar la obsesión de un fan coleccionista. Al final, el empleado logró su propio lema: “Hazte con todos”… aunque ahora quizá termine “atrapado” por la justicia.
¿Tú qué opinas? ¿Genio visionario que creyó en la revalorización de las cartas o villano de Team Rocket versión contable? 🃏🔥