Battlefield siempre fue la saga de los tanques, los mapas gigantes y el caos organizado. Pero con Battlefield 6 DICE decidió meter un cambio gordo: el sistema de armas abiertas, que te permite modificar tu arsenal en pleno combate como si fueras un mecánico con prisa en medio de la guerra. Y claro, esto ha encendido el eterno debate: ¿innovación fresca o sacrilegio a la “esencia Battlefield”?
Cambiando las reglas en mitad del tiroteo
Hasta ahora, la saga (y muchos shooters) te obligaban a preparar tu loadout antes de saltar al mapa, cruzar los dedos y rezar que tu elección sirviera para algo. Pero ahora, con el sistema de armas abiertas, puedes cambiar accesorios y configuraciones en tiempo real. ¿Estás en un descampado? Pones mirilla de largo alcance. ¿Te metes en un edificio cerrado? Sacas la escopeta improvisada. Todo sin salir del campo de batalla.
El resultado: una flexibilidad que, bien usada, convierte cada partida en algo menos predecible y mucho más estratégico. Ya no dependes de “me equivoqué de clase, toca morir diez veces hasta poder cambiar”. Ahora puedes adaptarte al vuelo.
¿Genialidad o desequilibrio?
Aquí está el drama. Parte de la comunidad aplaude a DICE por atreverse a romper la fórmula, pero otra parte dice que esto rompe el balance. La queja más común: si todo el mundo puede cambiar a lo que quiera en cualquier momento, ¿qué pasa con la importancia de las clases y la táctica en equipo?
Es verdad que el sistema puede favorecer a los jugadores más rápidos y experimentados, que saben optimizar builds en segundos, dejando en desventaja a quienes se lían con tanta opción. Pero, al mismo tiempo, abre un abanico de posibilidades que muchos shooters llevan años evitando por miedo a “romper la tradición”.
El peso de la innovación
Lo interesante es que la polémica no es solo de fans; también la industria mira de reojo. Este tipo de mecánica podría ser el inicio de una tendencia: personalización en tiempo real en lugar de configuraciones fijas. Y si Battlefield logra que funcione sin destrozar el balance, no sería raro que otros FPS lo copien.
La saga siempre se ha vendido como la que arriesga con cosas nuevas —destrucción total, mapas colosales, caos con vehículos—, y esta es solo otra apuesta más. Un paso que, guste o no, mantiene vivo el debate y confirma que DICE no quiere hacer un “BF3 Remaster con mejores gráficos” y ya.
En Glitcheados lo decimos claro: el sistema de armas abiertas es de lo más divertido que ha traído la beta. Le da dinamismo y sensación de control que engancha. ¿Tiene riesgos? Sí. ¿Puede romper el balance? También. Pero preferimos un Battlefield que se atreve a probar cosas nuevas antes que otro shooter genérico con fórmulas gastadas.