Intel se encuentra ante un momento crucial en su hoja de ruta tecnológica con su nodo 14A, que si bien aún no ha cerrado compromisos formales con clientes, ya cuenta con dos interesados confirmados. La expectación radica en que la compañía espera comenzar a recibir compromisos externos a partir del segundo semestre de 2026, consolidando así una tecnología que apunta a mejorar el rendimiento y eficiencia energética en la fabricación de semiconductores.
El nodo 14A representa la introducción en Intel de la tecnología High-NA EUV, desarrollada por ASML, que promete circuitos con mayor densidad y eficiencia. Esto se traduce en aumentos de rendimiento por vatio de hasta un 20% o una reducción del consumo energético cercana al 35% respecto al nodo anterior, 18A. Además, incorpora innovaciones como los transistores RibbonFET 2, la distribución de energía Power Direct y las celdas Turbo Cell, orientadas a optimizar frecuencias y respuesta energética.
Esta evolución tecnológica supone un incremento en los costes de producción, motivo por el que Intel ajustará al alza el precio por oblea para amortizar la inversión en equipamiento, concretamente en la maquinaria High-NA EUV. Aunque por ahora no se han detallado las cifras exactas de esta subida, resulta una medida esperada dadas las ventajas y el salto técnico que ofrece 14A.
En cuanto a la producción, se prevé que el nodo 14A entre en etapa manufacturera hacia finales de la década, alrededor de 2029 o 2030, condicionada por la evaluación del desempeño técnico y la demanda del mercado. En este sentido, la expectativa de compromisos formales a partir de la segunda mitad de este año refuerza el interés que grandes actores de la industria, como AMD y NVIDIA, han mostrado en esta alternativa para sus productos, especialmente en el ámbito de servidores y soluciones fabless. Esto podría traducirse en una competencia más directa frente a los procesos avanzados de TSMC.
No obstante, aún quedan incógnitas por despejar. No se han revelado los nombres de los clientes prospectivos ni los volúmenes que Intel puede llegar a producir inicialmente con el 14A. Tampoco se conocen los detalles financieros definitivos ni se ha confirmado fehacientemente la viabilidad a largo plazo del nodo, dado que depende de los resultados técnicos y la eficacia en su escalabilidad.
Frente a este panorama, Intel parece estar apostando por recuperar cuota y soberanía tecnológica en un mercado competitivo y clave para la industria global. El éxito o fracaso del nodo 14A marcará en buena medida la capacidad de la empresa para mantenerse como un actor relevante en la fabricación avanzada de semiconductores. Queda por ver cómo evolucionará la adopción y qué impacto tendrá en el equilibrio actual entre fundiciones y diseñadores de chips.

