Intel ha presentado unos resultados financieros del cuarto trimestre de 2025 que, aunque superan ligeramente las previsiones de ingresos y beneficio por acción, evidencian un contexto de desafíos continuados y cierta desaceleración en las áreas tradicionales de negocio. La compañía cerró el ejercicio con una reducción significativa de sus pérdidas, pero volvió a registrar números rojos en los últimos meses del año.
Los ingresos en el último trimestre alcanzaron los 13.700 millones de dólares, lo que supone un descenso del 4 % respecto al mismo período de 2024, aunque superaron la previsión de 13.410 millones. El beneficio por acción ajustado (no-GAAP) fue de 0,15 dólares, casi el doble del esperado (0,08 dólares), destacando una sorprendente mejora en la rentabilidad ajustada trimestral. Sin embargo, en términos GAAP, Intel registró unas pérdidas de 591 millones en el cuarto trimestre, frente a 126 millones un año antes.
En el conjunto del año, la reducción de pérdidas fue notable, pasando de 18.756 millones de dólares en 2024 a 267 millones en 2025, una diferencia sustancial que refleja los esfuerzos de la compañía por contener los costes y estabilizar su estructura financiera. A pesar de ello, los ingresos anuales descendieron un 0,5 %, hasta los 52.853 millones. El beneficio por acción ajustado para todo el año se situó en 0,42 dólares.
El segmento de Centros de Datos e Inteligencia Artificial mostró un desempeño positivo, con ingresos de 4.700 millones en el cuarto trimestre, un avance del 9 % interanual y un margen operativo que se amplió hasta el 26,4 %, frente al 8,6 % del año anterior. Esto confirma que la inteligencia artificial está configurándose como un motor de crecimiento relevante para Intel. En cambio, el negocio de Computación de Cliente registró una caída del 4 % en ingresos, situándose en 8.200 millones, lo que refleja una continua debilidad en un área que aporta más de la mitad de las ventas totales.
En cuanto a perspectivas, Intel espera ingresos entre 11.700 y 12.700 millones para el primer trimestre de 2026, aunque advierte que las limitaciones de suministro persistirán hasta, al menos, el segundo trimestre. Además, tiene previsto mantener los gastos operativos en torno a los 16.000 millones de dólares durante el año.
Tras la publicación de resultados, las acciones de Intel cayeron aproximadamente un 6 % en las operaciones posteriores, a pesar de los datos que en principio superaron las expectativas. Esta reacción en bolsa refleja probablemente las incertidumbres ligadas al impacto de las limitaciones de suministro y la debilidad en el segmento de cliente.
El director ejecutivo, Lip-Bu Tan, señaló que «la era de la inteligencia artificial está impulsando una demanda sin precedentes de semiconductores» y subrayó los primeros productos basados en la tecnología Intel 18A como un avance importante. No obstante, el año cierra para Intel en un proceso de estabilización que aún debe superar retos estructurales, especialmente en un mercado altamente competitivo y condicionado por dinámicas externas como las inversiones estratégicas y las limitaciones industriales.
Intel continúa su transición hacia un modelo más centrado en la inteligencia artificial y la computación avanzada, pero los resultados reflejan que la consolidación de esta nueva etapa requerirá mantener el equilibrio entre la innovación y la estabilidad financiera.

