La escasez de memoria NAND flash se intensifica y está destinada a prolongarse hasta, al menos, 2027, afectando principalmente los mercados de consumo y dispositivos industriales. Esta situación es fruto de una demanda creciente impulsada por la inteligencia artificial, que choca con una capacidad de producción limitada y reservada casi en su totalidad para grandes clientes empresariales conocidos como hipernúcleos.
Según ha confirmado el director de negocio de memoria de Kioxia, la capacidad productiva disponible para 2026 ya está completamente comprometida. Este hecho implica que los dispositivos como los discos de estado sólido (SSD) de 1 terabyte en el segmento económico se enfrentarán a precios elevados y escasa disponibilidad durante los próximos años. De hecho, los precios de los wafers TLC de un terabit han más que duplicado su coste en apenas cinco meses de 2025, pasando de 4,80 a 10,70 dólares, un incremento del 123%.
Además, Samsung ha confirmado que cesará la producción de NAND MLC, una tecnología de menor coste, en junio de este año, reduciendo la capacidad global en más de un 40% para 2026. Esta decisión, junto con una apuesta destacada de otros fabricantes por tecnologías más avanzadas y caras, limita la oferta para segmentos con menores márgenes, como los usuarios particulares y dispositivos industriales.
La nueva fábrica Fab2 de Kioxia, que inició operaciones a finales de septiembre, está produciendo memoria BiCS8 con 218 capas, y cuyo volumen significativo se espera en la primera mitad del año. Aunque circulan informes no confirmados que apuntan a un adelanto en la producción de BiCS10 de 332 capas para 2026, su impacto todavía es incierto. Mientras tanto, las compañías dedicadas a la inteligencia artificial han firmado contratos multianuales que absorben por completo la producción de memoria para los próximos dos años.
El panorama actual configura un aumento anual de precios superior al 30% hasta, como mínimo, 2027, lo que representa un cambio estructural en el mercado del almacenamiento. La fuerte inversión que los grandes actores tecnológicos realizan para no quedarse atrás en la carrera por la inteligencia artificial refuerza esta tendencia, a pesar del esfuerzo de fabricantes como Kioxia, que planea duplicar su producción para 2029 con el apoyo de subsidios gubernamentales.
Estas dinámicas evidencian que la era de los SSD económicos y de alta capacidad puede estar llegando a su fin, marcando una disrupción en el acceso a tecnologías de almacenamiento accesible para el consumidor medio.

