Lejos de darse por satisfecho con la situación actual, Javier Tebas ha dejado claro que el fin justifica los medios en su cruzada contra la piratería. El presidente de LaLiga ha confirmado que el agresivo sistema de bloqueo de direcciones IP implementado desde febrero de 2025 ha reducido el consumo ilegal un 60%, una cifra lograda a base de cañonazos que a menudo han afectado a usuarios legítimos. Sin embargo, para Tebas esto es «poco» y ya ha señalado su próximo objetivo: las conexiones VPN.
En su intervención en los Desayunos de Europa Press, el dirigente ha restado importancia a los daños colaterales de su estrategia y ha adelantado que el organismo prepara una nueva ofensiva legal que podría poner en jaque la privacidad de herramientas de red básicas.
Del bloqueo indiscriminado al control de las VPN
La noticia más preocupante para el usuario de internet no es el descenso de la piratería, sino lo que está por venir. Tras un año marcado por la «inestable colaboración» de las operadoras y caídas de servicios legales arrastrados por los bloqueos de IP dinámicas, LaLiga pone el foco en las herramientas de privacidad.
Tebas ha sido claro al afirmar que los usuarios ahora «van con el VPN» para saltarse las restricciones, y ha lanzado un aviso críptico pero alarmante:
«Anunciaremos en breve una resolución importante de un tema de VPN que hemos conseguido».
Aunque no ha especificado detalles, el tono sugiere una medida judicial o administrativa que buscaría obligar a los proveedores de VPN a romper su neutralidad. Esto podría traducirse en bloquear el acceso a estos servicios desde España o, en el peor de los casos, forzar la identificación de los usuarios que los utilizan. Cabe recordar que el uso de una VPN es perfectamente legal y necesario para el teletrabajo o la seguridad digital, por lo que legislar en su contra para proteger un evento deportivo sienta un precedente peligroso.
Cruzada contra las tecnológicas
La estrategia de LaLiga se ha caracterizado por disparar contra los intermediarios tecnológicos. Tebas ha vuelto a atacar a Cloudflare, a cuyo CEO llegó a calificar en redes sociales como «narco Maduro de internet». La ironía reside en que muchos usuarios legítimos en España se han visto obligados a usar la VPN gratuita de Cloudflare (Warp) precisamente para poder navegar por webs legales que las operadoras bloqueaban por error durante los partidos.
Para LaLiga, empresas como Cloudflare son «colaboradores necesarios» de la piratería, mientras que alaba a competidores como Akamai por apoyar su «guerra». Esta polarización busca presionar a las grandes tecnológicas para que actúen como policías de la red, filtrando contenidos antes incluso de que lleguen al usuario.
La persecución del P2P y la expansión global
Además de las VPN, el otro frente sigue siendo el P2P (redes de pares). La descentralización de sistemas como AceStream dificulta el bloqueo simple, ya que no hay un servidor central que apagar. Ante esto, LaLiga ya optó la temporada pasada por la vía del miedo: conseguir autorización judicial para identificar a los usuarios finales a través de las operadoras y enviar cartas exigiendo pagos de casi 300 euros.
Para sostener esta maquinaria de vigilancia, Tebas ha anunciado la apertura de nuevas «war rooms» (salas de operaciones) en Buenos Aires y Riad. El objetivo es exportar este modelo de vigilancia intensiva a nivel global, intentando cerrar el cerco desde fuera de la Unión Europea.
Lo que LaLiga presenta como un éxito de protección de derechos de autor, para muchos expertos en tecnología se lee como una erosión progresiva de la libertad en internet, donde herramientas neutrales como las VPN pasan a ser tratadas como armas delictivas.

